¿Es un chico o una chica? ¿Es joven o es que se conserva bien? ¿Y a qué suena su música? Son preguntas que muchos se hacen cuando le ven, sin tener mayor referencia. Y a Lanka le gusta confundir y coquetear con la ambigüedad. Esta es su realidad.
Entrevista Melanie Trigueros
Madrid amaneció un día empapelada con pósters de Lanka. Nadie -o casi nadie- había escuchado ni una sola canción de este cantante, pero de repente su disco aparecía anunciado por todas las esquinas. Así comenzaba una agresiva campaña de publicidad, poco habitual para un artista novel sin el apoyo de una multinacional. Y comenzaron las preguntas. Porque Lanka despista. Y disfruta fomentando cierto enigma. Nos citamos en un céntrico bar para intentar aclararnos, y él -sí, él- llega con ganas de hablar, pero sin intención de poner todas las cartas sobre la mesa. Alan Cavalcanti -ese es su nombre- es un brasileño de 25 años -son los que afirma tener- que habla un español casi perfecto, aunque con ligero acento mexicano. "Dejé Brasil a los diecisiete años y me fui a estudiar interpretación a México, porque también soy actor", explica. "Hace tres años y medio llegué a España para hacer un curso de posgrado de cine, y estoy tan a gusto que de momento no me quiero ir de aquí". Grabó un disco que decidió dejar en un cajón, porque no le convencía, y siguió trabajando en el que quería que fuese un debut digno "y en español. Sabía cómo quería que fuese ese disco, y cuando encontré a un productor que creyó en mí y en mis ideas lo vi claro".
MI MÚSICA ES MI VOZ
Escuchando el primer álbum de Lanka cuesta tener claro de dónde es y qué es realmente lo que buscaba transmitir, porque picotea de varios estilos, y no todos encajan de primeras con la imagen que transmite. "Tengo una mezcla importante de influencias por mis raíces. Mi padre es italiano, mi madre, anglo-brasileña... Tengo tanta mezcla de sangres y culturas que necesitaba reflejarlo en mi música. Por eso dividí el disco en tres partes: la primera, de pop rock; la segunda, brasileña, y la tercera, dedicada a la balada". Cuesta etiquetar su música, algo que a Lanka le hace muy feliz. "No quiero que me cuelguen ninguna etiqueta, no me gustan. Lo que identifica mi música es mi voz". Y asegura que en un futuro no muy lejano quiere grabar todo un álbum en donde plasmar lo mucho que le ha influido el pop español. "Me encantan Ana Belén, Mónica Naranjo, Alaska, Mecano..., artistas con una discografía grande, con una trayectoria que puedes ir investigando. Yo también espero tener una carrera larga, si el público me lo permite".
AMBIGÜEDAD A TOPE
Lanka tiene claro que para labrarse una carrera necesita empezar distinguiéndose de otros artistas, llamando la atención de algún modo. Y sabe que su cara llama la atención. Y que incluso cuando te cuentan que es un hombre no puedes evitar dudar sobre si realmente lo es. "Durante años intenté negar la evidencia, pero con el tiempo he aprendido que debo jugar con ello. Mi cara es un plus, y tengo que aprovecharlo". Su rostro afeminado se ha convertido en un arma con la que intenta descolocar. "Ya que soy actor, pretendo coquetear aún más con la ambigüedad, es algo que la gente irá descubriendo en futuros vídeos y en mis conciertos. Cuando lance Historia de mi soledad como single, una canción muy especial en la que canto con un tono de voz muy alto, ya verás la que voy a montar. Pero prefiero dejarlo ahí, manteniendo el misterio".
Su apuesta por la ambigüedad y cierta indefinición sexual puede traerle tantos admiradores como detractores. Él es consciente de ello, y está preparado para las posibles risas e insultos que puedan llegar de los más intransigentes hacia apuestas como la suya. "Tengo experiencia viniendo de Brasil, un país que se vende como un paraíso de libertad, pero en el que hay mucho prejuicio también. Estoy acostumbrado desde niño a provocar determinado tipo de comentarios, soy inmune a ellos. Tengo las ideas claras, me siento una buena persona y lo único que intento es materializar mis ideas. A quien le guste, bien, y a quien no, pues lo siento". Porque lo último que quisiera es que se hablase solo de su aspecto físico. "Mi música tiene un fondo, que es lo que quiero que se valore. La sexualidad y la intimidad de uno solo le interesan a él. Yo prefiero hablar de amor universal".
EL ÁLBUM HOMÓNIMO DE LANKA ESTÁ EDITADO POR BIG MOON RECORDS/EMI. MÁS INFORMACIÓN EN WWW.LANKAMUSICA.COM.