Por el título de su última película, parecía que se iba a desmarcar de lo que se espera de ella pero, por fortuna para sus fans, El plan B de la diva latina es ni más ni menos que seguir haciendo lo de siempre. Vamos a sacar conclusiones sobre cómo es nuestra querida Jennifer Lopez en función de sus papeles como reina romántica de la última década.
Texto Narciso León
"En cine y música doy rienda suelta a dos aspectos muy distintos de mí. La música me sirve para la extravagancia, que es algo muy divertido especialmente para una mujer. Mi imagen en el cine se acerca un poco más a lo que son mis sentimientos", resumió esta polifacética mujer a su paso por Madrid. Analicemos pues las claves de sus películas más representativas para intentar adivinar cuáles son esos sentimientos.
• Se gusta a sí misma: La primera escena de El plan B muestra a Jennifer a punto de ser inseminada artificialmente pero... pensando en que su pedicura no está a la altura de las circunstancias. En su reciente visita promocional a Madrid estuvo de lo más charlatana, pero solo se quedó en blanco ante una pregunta: "¿Qué es lo que no te gusta de ti misma?". Y todos sabemos lo que le gusta salir primero zarrapastrosa -de asistenta de hotel en Sucedió en Manhattan o de embarazada de andar por casa en El plan B- para luego deslumbrar con su ‘cambio radical'. Si puede haber un baile entre medias para demostrar cómo mueve su famoso trasero, mejor que mejor.
• Consigue lo que se propone: Una de las grandes gestas en cine de Jennifer Lopez ha sido la de conseguir que un mito como Jane Fonda volviera a la gran pantalla solo para darle la réplica en La madre del novio. Pero también enroló a Ralph Fiennes como improbable galán de cine comercial bajo las órdenes de... ¡Wayne Wang! Nadie puede decirle que no. En su nuevo guión ha logrado encontrar pareja mientras está doblemente embarazada, y en Un romance muy peligroso consiguió que George Clooney se quitara la camiseta, algo que el heredero de Cary Grant no hace muy a menudo.
• Le encanta liarla parda: En toda comedia de Jennifer Lopez hay -al menos- una escena en la que acaba hecha unos zorros. En El plan B come con rebanadas de pan un cocido para acabar con toda la cara llena de grasa o tiene que sofocar una cena romántica cuyas velas acaban en incendio. En Planes de boda se tiraba por encima casi el banquete al completo. Y en Sucedió en Manhattan, la que montaba escondiéndose detrás del menaje del hogar para que su verdadera profesión no fuera descubierta... Ella, por supuesto, sobrevive con elegancia a cualquier atropello, como demostró en los últimos American Music Awards.
• Los hombres que le gustan son de lo más variado: Todavía hay mucha gente que se pregunta cuál es el atractivo oculto de Marc Anthony, pero no debería sorprender que Jennifer, como en el cine, tenga un gusto que no se ciñe a un solo prototipo de varón. En El plan B, Alex O'Loughlin muestra unos pectorales de lujo, pero sobre todo es un buenazo que acepta tener con ella dos bebés que no son suyos. Un poco más díscolo era el Matthew McCounaghey de Planes de boda, pero con un par de carantoñas y su cara bonita se la llevó de calle. Y con Ralph Fiennes nos enseñaba cómo, a veces, también le pone un intelectual.
• Le pirran las bodas: En su vida real se ha casado tres veces, que ya es bastante a su edad. Pero en el cine ha ido a un montón de bodas. En El plan B asiste como dama de honor a la de su madre. Pero antes ya había organizado la suya propia en La madre del novio, y había experimentado lo que es la profesión consagrada a estos menesteres en Planes de boda, aunque realmente aspiraba a poder ser ella la que saliera hacia el altar. ¿Es su vínculo con la comedia romántica un matrimonio en toda regla? De momento, ya dura más que sus tres maridos juntos.
LA PELÍCULA EL PLAN B SE PROYECTA EN CINES DE TODA ESPAÑA.