Echando un vistazo rápido a la trayectoria reciente de Eric Bana, el espectador medio quizá se sienta decepcionado al reparar en que, en los últimos años, el actor australiano parece empeñado -o tal vez no le quede más remedio- en pasar desapercibido con papeles cada vez más pequeños o de reparto. A excepción de la actualización de la saga Star Trek, donde lucía tatuajes en el papel del malvado Nero, es extraño que Hollywood se haya cansado tan pronto de ofrecerle protagónicos a un Eric Bana que en sus inicios prometía llegar alto, sobre todo por haber trabajado con directores de renombre nada más desembarcar en Los Angeles. Ridley Scott, Ang Lee, Wolfang Petersen o Steven Spielberg contaron con él para alguna de sus películas, aunque bien es cierto que a excepción de Spielberg y Scott, el resto eran obras menores dentro de las filmografías de sus autores. Aun así, Black Hawk derribado, Hulk, Troya y sobre todo Munich, le pusieron en la brecha durante un tiempo y, salvo contadas excepciones de la mano de Judd Apatow o J.J. Abrams, no hemos vuelto a verlo con todo su potencial.
Quizá parte de la culpa la tenga Love The Beast, el documental que él mismo ha dirigido y pendiente de estreno en nuestro país sobre su pasión por, adivina qué, los coches, algo bastante habitual en su gremio. Si el mundo del motor no te va demasiado, quizá te sientas más cercano al género del drama romántico con toques de ciencia ficción en la última incursión de Bana en pantalla grande como protagonista, haciendo de pareja de Rachel McAdams en Más allá del tiempo, un romance con, atención, viajes en el tiempo.
La película Más allá del tiempo se estrena el 23 de abril en cines de toda España.