El 30 de marzo se edita en DVD y Blu-Ray un documento excepcional de la exitosa última gira de la más grande del pop. Un show grabado en Buenos Aires que nos recuerda que no hay artista pop hoy día con más aguante y ganas de apabullar. Repasemos los momentos más llamativos del Sticky & Sweet Tour, que no te cansarás de ver una y otra vez.
Texto Melanie Trigueros
1. La entrada triunfal
Se ha convertido en uno de esos momentos icónicos que todo el mundo asocia a Madonna: su entrada, despatarrada, en un trono estilo art decó con forma de M y bastón en mano nos indica que en sus shows se hace lo que ella quiere, y que el público debe estar, como todo el equipo, a su servicio. Mientras la miras fijamente casi se te olvida de que está cantando Candy Shop, que introduce la sección urbana del show.
2. La acertada alianza
Hace mucho que Madonna vio en Britney Spears a su alumna más aventajada, y desde entonces la ha reivindicado y apoyado siempre que le ha parecido oportuno. Mientras interpreta Human Nature, vemos a Britney en las pantallas tras ella, confundida y atrapada. Y la Spears cierra el tema soltando su ya clásico "It's Britney, bitch!". Hacen muy buena pareja virtual.
3. Vogueando y tecktonikeando
Experta en cerrar las secciones de sus shows con números espectaculares, esta vez concluye la primera interpretando un clásico que gusta a fans de todas las generaciones, Vogue. Aunque ‘pervierte' la original incluyendo en su coreografía elementos del tecktonik e incorporando sampleados de 4 Minutes. ¡Ah! Y los bailarines, con look sadomaso. Momento hipergay donde los haya.
4. ¡A saltar!
En la segunda parte del show, la denominada Old School, Madonna reivindica sus primeros días en Nueva York, a principios de los 80. De paso, aprovecha para demostrar, una vez más, que está en una forma física envidiable. Por eso tiene el valor de ponerse a saltar a la comba mientras interpreta Into The Groove. Muy bien arropada desde las pantallas de vídeo por las obras del que fuese su gran amigo Keith Haring, otro gran icono -gay-.
5. Todas en una
Disfruta Madonna bombardeando a sus espectadores con imágenes de los muchos y bien distintos looks por los que ha apostado a lo largo de su trayectoria. Durante She's Not Me se enfrenta en el escenario a 4 alter egos, 4 bailarinas vestidas de Madonna en alguno de los momentos más celebrados de su carrera. Con una incluso se morrea. ¿Sabes qué época representa la agraciada? Si no, en el DVD encontrarás la respuesta.
6. Se sabe hacer querer
La sección Gypsy del show es la que provocó reacciones más encontradas a lo largo de la gira mundial. Unos, encantados de ver a Madonna en plan zíngara; otros no llegaban a entender el motivo, ni disfrutaban de los temas escogidos para esta parte, la más kitsch del show. Aunque nadie se resistía a su sentida rendición del tema del musical Evita You Must Love Me, un momento acústico de rara calma entre tanto artificio.
7. La pista de baile le pertenece
Un espectáculo así no puede terminar más que en una explosión de baile desenfrenado. El cierre ravero de Sticky & Sweet incluye dos momentazos. El primero, su revisión de Frozen con subidones intercalados por cortesía del hit de Calvin Harris You're Not Alone, que ella hace suyo sin problema. Y para acabar, un Give It 2 Me remezclado que adquiere todo su sentido así, como gran house anthem para que las masas lo coreen y se vuelvan locas bailándolo. El subidón en el salón de casa está garantizado.