Hace falta valor... y mucha energía para entregarse sin miedo a un personaje como el de Madre Coraje. La catalana Mercè Aranega anda sobrada de ambos, y está disfrutando enormemente la experiencia de convertirse en ella cada día en uno de los montajes más ambiciosos de esta temporada del Centro Dramático Nacional, dirigido por Gerardo Vera.
Entrevista Agustín Gómez Cascales
Dos días antes de estrenar en Madrid Madre Coraje y sus hijos, a Mercè Aranega se la ve tranquila en el imponente hall del teatro Valle-Inclán de Madrid. Bueno, quizá ‘tranquila' no sea el mejor adjetivo, porque a esta actriz de raza se le nota que es puro nervio. Habla con pasión y disfruta reflexionando en voz alta sobre la función, su profesión y ella misma. Y te contagia esa energía, al menos durante el tiempo que la tienes enfrente. Con lo cual, cabe suponer que no le cuesta seducir al público que acude a diario a verla al teatro. Incluso a pesar de que la Madre Coraje que han creado entre Gerardo Vera y ella no es especialmente amable. Pero ella está encantada de que la llamaran para interpretar a este personaje. "Fíjate que cuando entré en el Instituto del Teatro de Barcelona, con 20 años, una de las preguntas que te hacían en un cuestionario que tuvimos que contestar era qué dos personajes te gustaría hacer. Yo dije la Gloria de L'hostal de la Glòria, de Josep Maria de Sagarra, y la Madre Coraje de Brecht, dos mujeres fuertes. Mira tú por dónde, al cabo de muchos años estoy haciendo uno". Aranega vio en su día la función protagonizada por Rosa María Sardá, algo que no ha olvidado. "Y hace cuatro años la hizo Vicky Peña en el Teatro Nacional de Cataluña, con lo cual me parecía complicado que en un periodo corto de tiempo se volviese a representar. Aunque como aquí no se vio ese montaje, y del de la Sardá con Lluís Pasqual hace la intemerata [se estrenó en 1986], pues por suerte se monta ahora en Madrid".
Menuda madre
Todo son pros por parte de Mercè al hablar de esta función que protagoniza. "Empezando, obviamente, porque es un personaje muy complejo, por la denuncia que hace Brecht de la guerra y el capitalismo... Esta Madre Coraje viene a decir que la guerra embrutece tanto a quienes la provocan y la llevan a cabo como a quienes creen que pueden nadar en medio de ella sin ensuciarse". Siendo un texto tan venerado y conocido, muchos pueden ser los inclinados a pensar que Madre Coraje es un personaje heroico, cuando no es así. "Claro, cuando yo con 20 años dije que quería hacer la obra ni la había leído. Al ponerme con ella me dije ‘Coño, ¡pero si es una cabrona!'. Yo la veo como un animal salvaje que protege a sus crías, consciente de que esas crías deben saber sobrevivir en ese universo hostil. Es muy cruel, pero es lo que tiene la selección natural, que solo permite subsistir a los más fuertes".
La Madre Coraje que interpreta Mercè Aranega es uno de esos animales capaces de sobrevivir incluso en la situación más adversa. Una mujer que ni Gerardo Vera ni ella pretenden que se haga querer. "Todos los detalles costumbristas que están en la obra de Brecht han sido eliminados por Gerardo. Él quiere que vayamos al tuétano de la historia y del personaje, a lo feo. Y es duro de hacer, claro, porque trabajo con mucha tensión". Aunque en cuanto baja el telón se relaja completamente. "Los personajes se quedan en el escenario. Si me los llevara conmigo, imagínate lo que sería cuando me tocara interpretar a una asesina o a una puta. ¡Mi casa parecería la parada de los monstruos!". Y si hay que afearse, pues una se afea. "Es que Gerardo me dijo que tenía una cara redondita que resultaba demasiado dulce. Y yo le contesté ‘Pues a usar maquillaje, que para eso está'. Por eso aparezco con rasgos más duros en escena, aunque la caracterización importante es siempre la interna".
Cosas del destino, no de la suerte
Mercè Aranega es más conocida dentro de la escena teatral catalana, donde ha desarrollado gran parte de su carrera, que en la madrileña. Pero lo cierto es que las dos últimas funciones que ha estrenado en Madrid no le han reportado más que alegrías. "Precisamente, cuando Gerardo Vera me vio en Largo viaje hacia la noche [montaje de Àlex Rigola que estuvo en el teatro de la Abadía] fue cuando decidió que quería trabajar conmigo. Y luego estuve cuatro meses junto a José María Pou en La cabra". Toca madera ante su tercera gran oportunidad madrileña, que espera que le reporte alegrías similares. Y se muestra convencida de que su buena racha no es cuestión de suerte, ni mucho menos. "Me lo he currado como una cabrona, y he hecho muy pocas concesiones a la comercialidad. Mi suerte ha ido, en todo caso, acompañada siempre por un deseo de abogar por un teatro de calidad, y no por la intención de hacerme un nombre. Quiero pensar que si lo he hecho bien, bien está que obtenga una recompensa por ello".
LA OBRA MADRE CORAJE Y SUS HIJOS SE REPRESENTA EN EL TEATRO VALLE-INCLÁN (PZA. LAVAPIÉS, S/N) DEL CENTRO DRAMÁTICO NACIONAL, EN MADRID, HASTA EL 4 DE ABRIL.