Adora el soul y lo cultiva en castellano. Una rara avis que se hace llamar Ikah y que avanza lenta pero segura, ajena a lo que se lleva y con ganas de que lo suyo se lleve. No en vano su nuevo disco lo ha titulado Buenas intenciones.
Entrevista A.G.C.
Tiene menos años de los que aparenta y más experiencia de la que imaginas. Aquí donde la ves, ejerciendo de artista soul con look retro y afilado nombre artístico -que para algo es de Vallecas, "lo mío es glamour vallekano", afirma rotunda-, Penélope Solís, más conocida como Ikah ("la k siempre ha estado muy presente en mi vida también en lo musical, con Erykah Badu, Nikka Costa..."), se lo ha currado en ambientes de lo más dispar hasta llegar a concretar el concepto y la sensibilidad que quiere transmitir como vocalista. En su momento fue bailarina mercenaria, que lo mismo bailaba funky y hip hop en templos madrileños como el Soul Kitchen que aparecía en videoclips de Mónica Naranjo ("yo soy el bicho rojo de Sobreviviré") o Carlos Jean ("fui una de las monjitas de Give Me The Seventies"), aunque aquella era una simple actividad extracurricular para esta cantante convencida de luchar por el soul -"y en español"-, a pesar de estar muy metida en la escena hiphopera nacional. "En ocasiones ha sido duro, porque aunque es un mundo en el que me siento muy cómoda y tengo grandes amigos, a veces me cuesta que se me entienda. He actuado en festivales de hip hop, o acompañando a algunos rappers, y era consciente de que me tocaba el papel de ‘la cortarrollos'. Ahora prefiero luchar por mi hueco en un circuito en el que todo el mundo me entienda, o en donde al menos quien venga a un concierto venga a verme a mí".
Los títulos de sus discos resultan proféticos. El primero fue Calma, y con ídem se lo tomó para dar forma a Buenas intenciones, en el que ha estado trabajando más de tres años. "Es lo que tiene contar con tantos amigos en los que necesitas delegar, que no siempre están disponibles cuando te hacen falta". Aunque tener tanto tiempo le ha venido bien para cuidar hasta el más mínimo detalle del lanzamiento de su segundo álbum, "de los arreglos al color del papel pintado de alguna de las fotos promocionales". Ikah siente que por fin lleva las riendas de su carrera y su estilo, y los defiende con uñas y dientes. "Está claro que lo mío es el soul de medio tiempo, es ahí donde me siento cómoda y donde puedo dar lo mejor de mí, porque conozco mis limitaciones. No tengo una voz prodigiosa ni especialmente característica, al estilo de una Macy Gray, y por eso tengo que buscar los temas y ritmos que mejor se adecúan a mi manera de cantar. Sé que hay quien dice que por haber vuelto a grabar otro disco lleno de medios tiempos lo que hago es repetirme una y otra vez, pero no me importa". Antes que amargarse durante el impasse entre ambos discos y dejarse vencer por la rutina del trabajo de oficina del que de momento depende económicamente, lo que hizo fue ocuparse aún más. "Además de ponerme a hacerle coros a L.E. Flaco me metí en un coro de gospel y empecé a tomar clases de jazz. Todo eso ha acabado teniendo su influencia en el disco. Y es que está claro que no merece la pena desesperarse".
No le preocupa que la música que hace no la siga -de momento- un público mayoritario, ya no del pop, ni siquiera del hip hop. Aunque esta fiel colaboradora de Guateque All Stars confía en conquistar a un número cada vez mayor de seguidores, no le ciega esa ambición. "Hago música porque la necesito, es una cuestión onanista. Si me tuviera que poner a pensar qué es lo que le mola a la peña para intentar hacer algo parecido me volvería loca. Encima, con lo insegura que soy, aunque no lo aparente...".
Asegura Ikah ser también "muy teatrera", y por eso cree que sus nuevos shows se beneficiarán de la explotación de esa vena. Por eso confía en hacer una gira por teatros en cuanto tenga oportunidad. Seguro que en esos escenarios podrá sacarle todo el partido a su nueva imagen, tan deudora de cierta sofisticación que predominaba décadas atrás. "Hace un par de años decidí apostar por lo que realmente me gusta, el rollo pin up, y dejé de lado otra imagen que tiene más que ver conmigo en otro momento de mi vida. Las zapatillas, para bailar; el tacón, para cantar y putear".
EL ÁLBUM BUENAS INTENCIONES ESTÁ EDITADO POR ZONA BRUTA. IKAH ACTÚA EL 11 DE FEBRERO EN SOUL STATION (CUESTA DE SANTO DOMINGO, 22), EL 13, EN SIROCCO (C/SAN DIMAS, 3) Y EL 27, EN EL CAFÉ LA PALMA (C/LA PALMA, 62), EN MADRID.