Si tuvieramos que definir cuales son los pasos que esta dando Fatih Akin en su carrera cinematografica solo podriamos decir que las suyas son pisadas hacia la integracion sexual y social de los millones de turcos que hay esparcidos por todo el mundo. En su ultimo trabajo, Al otro lado, este director turco-aleman nos muestra la realidad del lesbianismo en un pais como Turquia, broche entre Occidente y Oriente, mezcla de modernidad, diseño y tambien tradicion.
Texto Estefanía Ortiz
Aunque parezca físicamente imposible, la verdad es que somos cada vez más los que compartimos raíces en distintos lugares, algo que afecta a nuestra forma de ser y comportarnos en la vida. Si, además, esa mezcla de orígenes coincide en alguien de naturaleza creativa, el resultado la mayoría de las veces es explosivo. Y es que ese es el adjetivo que mejor define la filmografía del turco-alemán Fatih Akin quien, desde que cogió la cámara por primera vez, se ha empeñado en mostrarnos los aspectos más variados -en ocasiones hirientes; en otras, de los que te ponen una sonrisa en la boca- de la cultura turca. Su propósito ha sido acercar Oriente a Occidente, pero no al estilo de la publicidad de los grandes almacenes, sino mostrándonos que, en el fondo, da lo mismo de dónde vengas porque, con tu idiosincrasia particular, vas a tener más de un problema general.
Así, en una de sus primeras películas, Im Juli, vimos cómo el chulazo Moritz Bleibtreu (¿recuerdas Corre Lola corre?) recorría toda Europa en busca de la mujer (turca) de sus sueños y vivía todo el contraste social que se sufre cuando eres un poco cerrado de mente. Después llegó Contra la pared -donde Akin también firmaba el guión-, un drama alemán que hablaba sobre la presión y el calvario de tener que vivir con la tradición para los jóvenes de su país, y cómo la inmigración laboral les afecta en la misma medida. Deprimidos y solos, sus personajes se enfrentaban al amor no correspondido y, la mayoría de las veces, al romance inesperado (con bastante drama que, de eso, este director sabe bastante). ¿El resultado? Premios en diversos festivales y Fatih estrenando traje, un día sí y otro también, para recoger tanto galardón.
Tras el éxito de Contra la pared vino un documental sobre la música de Estambul, Cruzando el puente; pero nosotros estábamos expectantes ante lo que nos podría ofrecer ahora Akin en el territorio de la ficción, dado que ya ha entrado en la concurrida categoría de "directores europeos a tener en cuenta... y a los que esperar". La respuesta no se ha hecho esperar y ha venido en forma de otro drama. Es el que nos ocupa, Al otro lado, la segunda parte de la trilogía Amor, muerte y demonio, sobre la que el propio director alemán afirma que "necesitaba hacerla para madurar y sentirme una persona mayor". La pertenencia a la patria, la importancia de la formación para la inmigración y la entrada de Turquía en la Unión Europea son los temas en los que Fatih ha utilizado ahora para meter su dedo en la llaga.
Pero lo que realmente nos importa a nosotros es que, por primera vez en su cine, Fatih Akin ha querido dejar más espacio para las lesbianas turcas, cuando estas rara vez reconocen abiertamente su opción sexual en su país. Así, nos encontramos con Ayten, una activista política turca que viaja a Alemania huyendo de la represión, y que termina rendida a los encantos de la teutona Lotte. Entre ambas comienza una relación que les llevará a lo mejor y a lo peor que puede vivir una persona. Lo más importante de su unión ante las cámaras es que se muestra ese lesbianismo que vive oculto en Estambul (todas las que hayan estado allí sabrán que, si se busca, se encuentra...). Menos mal que tenemos a alguien como Akin, capaz de hablar con una sinceridad poco común acerca de la identidad histórica, social y sexual de la diáspora turca en Alemania, y del país de sus raíces, al que vuelve cada poco tiempo.
La pelicula al otro lado se proyecta desde el 14 de MARZO en cines de toda españa.