Sigue siendo demasiado irreverente para el jazz pero no lo suficiente para el rock, y a sus treinta años ya no es ese díscolo y precoz intérprete al que la crítica mimaba. Pero con The Pursuit, que presentó recientemente en The Chivas Studio de Madrid, Jamie Cullum confirma lo que prometía en discos anteriores: que se puede tener tirón comercial sin renunciar al criterio musical.
Entrevista Pablo Giraldo
Algunos se limitan a alabar su bagaje musical, otros le reprochan sus escarceos mainstream, y Jamie Cullum, mientras tanto, hace la música que le da la gana. "Pienso en gente como Alicia Keys, gran pianista y al mismo tiempo una pop star, Tom Waits, que es como el Picasso del pop, el punk, el piano jazz o como quieras llamarlo, Bob Dylan, una estrella del rock y al mismo tiempo un poeta como lo pudo ser Shakespeare... No es que me compare con ellos, pero son ejemplos de que pueden existir figuras de este tipo", dice. "Yo crecí escuchando música electrónica, heavy metal, pop y hip hop además de jazz. Mi música trata simplemente de cómo soy, de sentirme seguro para alcanzar un sonido propio". A la primera pregunta, Jamie Cullum ya desmonta de un plumazo cualquier etiqueta que se le pueda atribuir a su música, que hace tiempo que traspasó los límites de un género tan circunspecto como el jazz para flirtear con otros estilos. "Lo bueno de venir del jazz es que no tengo unas fronteras musicales marcadas", argumenta. Su última excentricidad musical pasa por juntar en un mismo álbum versiones de Rihanna (Don't Stop The Music), Cole Porter (Just One Of Those Things) y composiciones propias sin que el resultado final salga mal parado. ¿Cómo hace para sonar convincente?
SHANGAY EXPRESS: ¿Sabe Rihanna lo que has hecho con su tema?
JAMIE CULLUM: ¡No tengo ni idea! Si la entrevistas algún día, por favor, pregúntaselo de mi parte... Sé que la versión de High & Dry de Radiohead y el Don't Cha de las Pussycat Dolls les gustó a ellos. De Rihanna o Justin Timberlake no tengo noticias, y bueno, de Michael Jackson nunca las tendré...
S.E: Ahora que has alcanzado la treintena, ¿toca echar la vista atrás?
J.C: ¡Y eso que la gente sigue creyendo que aún tengo quince años! [risas]. Alcanzados los treinta, pensar en términos de ventas, notoriedad o fama me parece desagradable, porque no representan lo que realmente me sucede. La verdad está en mis habilidades y logros como músico, porque en ese sentido mis canciones ahora son mejores, sé tocar mejor el piano y mi voz suena mejor.
S.E: ¿Sigues pensando que la técnica no es tan importante en el jazz?
J.C: Tiene que haber siempre un equilibrio entre la técnica y el alma que le pongas, si consigues combinar ambas, es lo mejor que te puede pasar. En jazz la técnica puede que sí sea más importante que en otros géneros; necesitas haber hecho muchos deberes antes de ponerte a tocar. Todos los grandes músicos que admiro sabían leer y escribir partituras, pero yo no he estudiado música de manera seria. Mis estudios se basaban en intentar tocar AC/DC al piano, así que para cuando aprendí a tocar más canciones me parecía muy aburrido volver atrás y tener que estudiar las escalas, porque ya tenía dieciséis años y me dedicaba a tocar en bandas y fiestas. Ahora pienso que ojalá lo hubiera hecho antes. En cuanto tenga tiempo me pondré con ello.
S.E: Al revisar tus primeros discos, ¿encuentras cosas vergonzosas?
J.C: Sí, todo. Nada terrible, pero sí vergonzoso.
S.E: ¿Qué opinas entonces de que tus primeras grabaciones se coticen al alza por Internet?
J.C: Es realmente increíble, porque escuchándolas ahora puedes trazar toda mi evolución, y me gusta que haya gente interesada en ese viaje. Ese es el motivo por el que he titulado al álbum The Pursuit [La búsqueda], porque es una forma de recordar que la vida es eso, el trayecto, no el destino. Nunca deberíamos preguntarnos qué es lo próximo que vamos a conseguir, sino mirar alrededor y disfrutarlo.
S.E: ¿Cuatro años sin publicar material no es mucho tiempo?
J.C: Son casi los que estuve de gira con Catching Tales por todo el mundo. Cuando regresé a casa estaba destrozado, quería descansar, leer, jugar al fútbol con mis amigos, estar con mi familia y bajar al pub de vez en cuando. Solamente esperaba el momento en que me vinieran nuevos temas sin forzarlos. En ese tiempo construí mi propio estudio de grabación, hice de DJ, participé en jam sessions y hasta trabajé en un nuevo proyecto con mi hermano enfocado al dance. Ha sido un periodo productivo.
S.E: ¿Qué es lo más descabellado que has hecho sobre un escenario?
J.C: Lo más raro me pasó en mi primera aparición en la MTV de Estados Unidos -cuando la MTV aún solía emitir música-, en un concierto con Keane y Maroon 5 donde yo era un auténtico desconocido. Decidí coger carrerilla para pegar un salto desde un lado del escenario hasta donde estaba el piano, pero tropecé y me golpeé toda cabeza con el piano ¡en directo! Luego me di cuenta de que mis manos estaban mojadas y resulta que había sangre por todas partes... En fin, puedes buscarlo en YouTube.
EL ÁLBUM THE PURSUIT DE JAMIE CULLUM ESTÁ EDITADO POR DECCA/UNIVERSAL.