Arrancamos nuevo año con esperanza y con muchas ganas de que las cosas empiecen a recuperarse para poder derrochar un día en Blanco sin remordimientos o ir a cenar unas hamburguesas deluxe sin tener que andar racaneando con las patatas para poder pagar la cuenta... Chico, yo este invierno no he tenido ni para una bufanda nueva, y mira que me hacía falta. Pero me lo tomo con filosofía; supongo que esta racha de frenazo en el consumismo nos habrá ayudado a darnos cuenta de que no todo es comprar y presumir de lo que compras... Bueno, esto lo digo siempre con la boca pequeña, porque yo creo que en nuestro mundillo nos cuesta huir de la frivolidad tanto como a Arancha de Benito en el suyo. Solo me consuela ver que las grandes tampoco lo han pasado excesivamente bien este año: ver, por ejemplo a Mariah Carey en su último vídeo haciendo en ridículo con un minibañador que apenas le tapaba sus vergüenzas me dio que pensar. Yo creo que ha vendido tan pocas copias de su último disco que no se podía permitir uno con un poquito más de tela -¿sale ahora desnuda Rihanna por todas partes para ahorrar en ropa... o para presumir de domingas? Otro misterio-. También tengo entendido que las ventas de tequila disminuyeron horrores en 2009; prueba inequívoca de que a Paulina Rubio su último trabajo no le funcionó como esperaba y tuvo que reducir el presupuesto de licores -todo lo contrario que Amaia Montero, tengo la sensación-. También me pregunto si ese piloto buenorro que es Jaime Alguersuari ejerce de DJ en sus ratos libres por afición o por necesidad. No creo yo que el mundo de los coches ande tan mal como el del pop, pero nunca se sabe... Yo, desde luego, me ofrezco a abrirle un garito para que pinche en él -a ser posible, con el mono puesto, aunque algo desabrochado-, y así poder tenerle cerca. Si no, a partir de ahora me pondré las gafas 3D que me dieron cuando vi Avatar cada vez que le vea correr por la tele, para ver si así le siento tan cerca como a Sam Worthington en la peli. ¡Qué fuerte eso de creerte tan cerca de los chulos que adoras! Aunque todo sea virtual, siempre nos han gustado los subidones artificiales, y si no que se lo digan a mi amiga Mari Poppers... Fue ella la que me dijo que este año igual deberíamos plantearnos hacernos sacerdotisas, porque cada vez hacen más falta celebrantes para bodas gays. En Portugal empieza la fiebre de las bodas homo, y lo mismo pasa en México DF. Y a todo el mundo le gusta una ceremonia mona y con una reverenda que sepa lo que hace. Si veo que el periodismo no se recupera en 2010, y viendo que llevo una vida más monacal que cualquier monjita de clausura, igual me informo sobre cursos para casamentera y me pongo a viajar por los países en los que empiezan a celebrarse bodas gays para apuntarme al carro de los eventos y sacarle partido a la euforia de los novios. A ver si consigo que Susan Boyle se apunte y cante en las celebraciones. ¿Acaso se te ocurre una wedding singer mejor? A mí no.