Todos lo conocemos como cantante y compositor.
Pero también fue pintor, ilustrador, diseñador y
dibujante de cómic. Un pasado que ahora ve la luz
y sirve de homenaje a este maestro del pop e insigne
modernizador de la cultura española, al cumplirse
los 50 años de su nacimiento.
Texto Gorka Goenaga
Posiblemente se trate de acabar con una (o varias) injusticias históricas, o tan solo iluminar un poco la compleja personalidad de uno de los creadores determinantes de nuestro país en las dos primeras décadas de la democracia. El caso es que si la música ha sostenido el justo prestigio de Carlos Berlanga (Madrid, 1959-2002), también sirvió como aberrante excusa para echarle en cara una multitud de defectos: timidez enfermiza, diletantismo dandy, frivolidad perversa, adicciones voraces, inmadurez adolescente e incluso -y hace falta valor, con un legado de 185 canciones compuestas- predilección por la holgazanería. A día de hoy, todo esto solo sirve para que su talento adquiera aristas más profundas, y para colocar a Berlanga en la categoría de artista de culto.
La sacudida que supuso su muerte, sin embargo, arrancó el engranaje que ha desembocado en esta exposición antológica de la Comunidad de Madrid ideada en común por la también fallecida Blanca Sánchez y por Pablo Sycet, comisario del proyecto. Sycet, pintor, letrista y productor musical, fue el responsable de la primera exposición del menor de los Berlanga, allá por 1982, en Granada. Quizá por eso no duda en aclarar que "necesitaba reivindicar al que para mí es el artista más dotado de su generación, cuyo éxito musical había ensombrecido otras facetas igualmente brillantes".
Este Viaje alrededor de Carlos Berlanga parte de una paráfrasis del que fuera su tercer álbum en solitario, Vía satélite alrededor de Carlos Berlanga, y según su comisario "aborda todos los aspectos de su creatividad: pintor, ilustrador, dibujante de cómic, músico, escritor, cantante... Es un viaje por los distintos territorios por los que se aventuró con soltura y talento. Jamás he conocido a nadie tan dotado de forma natural: dibujaba y pintaba con una facilidad mágica, componía un hit en un cuarto de hora, era ingenioso, educado y de charla tan amena como inteligente. Solo su timidez le impidió una proyección estratosférica".
La obra pictórica de Carlos Berlanga se encuentra hoy dispersa, en manos de coleccionistas, amigos y familiares. El propio Sycet reconoce la difícil labor de búsqueda, lo que vuelve aún más interesante su exhibición pública: "A pesar de que se han reunido más obras de las que soñé, creo que aún queda bastante por catalogar y sacar a la luz. Es necesario que las nuevas generaciones lo conozcan y disfruten en toda su amplitud". Porque pese a realizar, por ejemplo, portadas de discos, como algunas de Alaska y Dinarama, o carteles como el de la película Matador de Almodóvar, muchas de estas caras de Berlanga permanecen hoy únicamente en la memoria de unos pocos. "Su universo creativo está tan interrelacionado que sus pinturas completan, traducen, interpretan, desnudan o trascienden sus canciones", comenta Sycet. "Estar viendo unas mientras escuchas de fondo las otras da una nueva dimensión a todo".
El estilo de Berlanga, a veces referencial, otras post-vanguardista, lleno de vaivenes estilísticos y con tintes tanto de costumbrismo mediterráneo como de sofisticación urbana, es otra de las sorpresas. "Su talento era tan descaradamente pasmoso que no necesitaba soporte teórico, estaba libre de toda pretensión. Quizás por eso nunca pintó grandes formatos ni escribió una ópera rock: todo lo que quería decir se condensaba en un bosquejo a lápiz o en una pintura sobre cartón... Y tenía una facultad camaleónica y genial que le permitía acercarse a los registros de otros creadores (Stuart Davis, Cocteau, Picasso, De Chirico) y hacerlos propios. No tenía empacho en dejar ver qué es lo que más le gustaba y por qué. Eso está al alcance de muy pocos".
LA EXPOSICIÓN Viaje ALREDEDOR DE Carlos Berlanga se PUEDE VISITAR en la Sala de Exposiciones El Águila (C/Ramírez de Prado, 3 · Madrid) hasta el 7 de marzo de 2010.