Ni en sus mejores sueños habrían imaginado encontrarse en su situación actual. La formación original de Spandau Ballet ha editado un álbum con nuevas versiones de sus éxitos de siempre y están embarcados en una gira europea que ha despertado una expectación inusitada. ¿Quién dijo que ahora mismo toca revival exclusivamente noventero?
Entrevista A.G.C.
En su reciente visita promocional a nuestro país no se podían creer el recibimiento. Y nosotros no podíamos creernos el buen rollo que parece existir entre los miembros de Spandau Ballet. Lejos queda la visita de Gary Kemp en 2000 cuando vino a presentar el recopilatorio Gold. En aquel momento, sus compañeros de banda, excepto su hermano Martin (bajista), le guardaban un enorme rencor al autor de todos los éxitos de la banda. Los 90 fueron años en que ninguno quería oír hablar de Spandau Ballet. Tony Hadley (vocalista), Steve Norman (saxofonista) y John Keeble (baterista) habían denunciado a Gary, en busca de un porcentaje de sus derechos de autor acumulados. Perdieron el juicio y parecía que cualquier posibilidad de reconciliarse con los hermanos Kemp. No ha sido así. Hace aproximadamente un año comenzaron los tanteos de aproximación y parece que, por el bien común, se han dejado atrás todas las rencillas. La promoción para la prensa la realizan divididos en dos grupos, pero por una cuestión de timing nada más. A nosotros nos reciben unos relajadísimos Gary, Steve y John, disfrutando de su primera gira promocional en dos décadas.
SHANGAY EXPRESS: Obviamente, vuestro aspecto y vuestra actitud no tienen nada que ver con los de vuestros inicios. ¿En qué más habéis cambiado?
GARY KEMP: Ahora tenemos más confianza en nosotros mismos. Y disfrutamos más de todo, porque somos muy conscientes de los esfuerzos que han supuesto estar donde estamos. Es lógico que no vistamos como en nuestros inicios. Entonces estaban arrancando los 80 y teníamos unas ganas tremendas de destacar, tanto por nuestra música como por nuestra imagen.
STEVE NORMAN: Era un momento en el que gente de cualquier origen y sexualidad nos mezclábamos, procurando aportar un cierto color. No le preguntabas a nadie su orientación sexual ni nada parecido, eso no nos importaba. Igual que nadie cuestionaba nuestra heterosexualidad por el hecho de ir vestidos como íbamos. Eran tiempos de usar ropa de segunda mano, de inspirarnos en películas y obras de teatro que nos gustaban...
Gary: 1979 fue un año especial, de apertura. Atrás quedaban las dictaduras estéticas de movimientos como el mod o el punk. De repente notamos una mayor libertad para poder reinventar nuestros looks sin seguir los dictados de nadie, y era el momento de buscar una imagen con un punto decadente. Todo con tal de llamar la atención.
S.E: Curiosamente, ahora muchos artistas reivindican el sonido de vuestra primera época tecno-popera...
JOHN KEEBLE: Ha sido una sorpresa ver nuestro nombre citado por artistas jóvenes en los últimos tiempos, que cuentan lo mucho que les ha influido la época en que los sintetizadores tenían gran relevancia en nuestra música. Así que parece que volvemos en el momento justo [risas]. En nuestros conciertos dedicamos la primera parte justo a esa época.
Gary: En directo procuramos que los temas suenen lo más parecido posible a como los grabamos en su momento. Solo que ahora los tocamos mucho mejor, porque somos mejores músicos.
John: El disco Once More surgió como un proyecto paralelo, por grabar nuestros éxitos de siempre de un modo distinto, más reposado y con un toque unplugged. Fue un reto a todos los niveles, porque era la primera vez que nos reuníamos en un estudio después de muchos, muchos años.
Gary: Así que ahora ofrecemos dos versiones de Spandau Ballet. Si quieres que amenicemos una cena tranquila, tienes el disco. Si nos quieres a pleno rendimiento, tendrás que venir a vernos en directo.
S.E: ¿Rescatáis en los directos algún modelito de antaño?
Gary: ¡No! Spandau Ballet siempre ha sido un grupo que ha evolucionado con los tiempos y que apuesta por el ahora. Siempre llevamos lo que pensamos que procede en cada momento. Y le damos mucha importancia a nuestro aspecto, tanta como antes. Formamos parte de una generación que creció obsesionada con David Bowie y Roxy Music, así que la imagen siempre nos ha parecido un elemento que hay que mimar tanto como cualquier otro.
TENSIONES FUERA
S.E: ¿Qué hizo falta para olvidar las tensiones que os enfrentaron en el pasado y reuniros como si aquí no hubiese pasado nada?
Steve: Dar el paso de juntarnos y volver a tocar en una misma habitación. Cuando lo hicimos tuvimos claro que nuestro destino era trabajar en grupo. De repente nos olvidamos de que habían pasado veinte años y empezamos a disfrutar otra vez. Ten en cuenta que nos criamos juntos, estudiamos juntos, luego vivimos todo lo que llegó con Spandau Ballet... Teníamos que llegar a este punto, antes o después.
Gary: Spandau Ballet es una marca, es un grupo, es mi familia también. Darle una continuidad al proyecto nos da también la vida. En el primer concierto que dimos este año en Dublín hubo momentos en que tenía que pellizcarme para confirmar que no lo estaba soñando. Como cuando salimos al escenario por primera vez, no había escuchado a la gente gritar así al vernos ni en los 80 [risas].
John: La idea era dar unos cuantos conciertos y poco más. De repente, los shows que pusimos a la venta se agotaron en cuestión de horas. ¡Volaron más de 70.000 entradas! Entonces nos dimos cuenta de que esta aventura iba a ser más intensa de lo que imaginábamos.
S.E: ¿Echáis algo de menos de épocas pasadas?
Gary: La dimensión que tenía el pop en los 80, sin duda. En aquellos tiempos lo más importante del mundo era la moda y la música pop, y eran universos interconectados. Todos invertíamos mucho dinero y energía en comprar ropa y discos, y da pena ver que ahora se ha devaluado tanto el pop, al ser la música tan accesible. En la primera mitad de los 80 estábamos convencidos de que con nuestra música y nuestra imagen estábamos contribuyendo a cambiar el mundo, era una sensación muy gratificante, impagable.
John: Y fue interesante ir evolucionando disco a disco: del pop sintetizado de los inicios pasamos a un sonido teñido de soul y funk para llegar a finales de la década a un rock más propio de grandes estadios. Nunca quisimos repetirnos ni estancarnos, y nos enorgullecemos de ello.
Gary: Nadie puede discutirnos que marcamos una época. Spandau Ballet definió el movimiento neorromántico, y haber hecho historia es algo muy grande.
S.E: También marcasteis época por atreveros a inmortalizaros con looks imposibles. Como cuando os dio por los minishorts allá por los tiempos de True...
Steven: [Entre risas colectivas] ¿Por qué íbamos a cortarnos? En aquellos momentos viajábamos mucho a las Bahamas...
Gary: Suerte que siempre hemos tenido muchos seguidores gays que disfrutaban con nuestros atrevimientos, agradecían lo pendientes que estábamos de lo que se llevaba en el Soho y ahora recuerdan esos looks con humor... como nosotros.
EL ÁLBUM ONCE MORE ESTÁ EDITADO POR MERCURY/UNIVERSAL. SPANDAU BALLET ACTÚAN EL 12 DE MARZO DE 2010 EN BARCELONA (PAVELLÓ OLÍMPIC DE BADALONA) Y EL 15, EN MADRID (PALACIO VISTALEGRE).