A sus 38 años, Mark Wahlberg ha hecho muchas cosas en la vida. Cantante, modelo, actor, productor... ¿Polifacético? Mucho decir. Pero hay que reconocerle que, como no ha sido especialmente bueno en nada sino que ha estado bueno para todo, supo convencernos de que su mediocridad era en realidad versatilidad.
Hijo pequeño de nueve hermanos, es el perfeccionamiento de una fórmula que ya con su hermano Donnie ‘on the Block' había funcionado. Pero Mark es más mono, más cachas y... bueno, igual de retaco. Él rompió, no los moldes, sino las costuras de los calzoncillos de Calvin Klein. No los oídos, sino los corazones -y las bragas- de las fans de su grupo Marky Mark & the Funky Bunch. Y se salió de las marcas, como no podía ser de otra manera, con sus 35 centímetros de pene en Boogie Nights, la crónica intelectual del porno dirigida Paul Thomas Anderson. ¿Un papel a su medida? Nunca lo sabremos...
Metió la pata queriendo ser el nuevo Charlton Heston en El planeta de los simios (que tira que te va), y un sosias de Cary Grant en la nueva versión de Charada (por ahí no pasamos). Pero es historia. Ahora es un hombre serio: casado y con abundante descendencia, siempre podrá decir que fue el único candidato al Óscar del reparto de Infiltrados, y eso que por ahí andaban Nicholson, Damon y Sheen.
Lo malo es que ha entrado en esa dinámica peligrosa que patentó Madonna tras Evita: la de creerse un buen actor. De adolescente, ya había intentado demostrar sus habilidades dramáticas para convencer a la policía de que cuando pegó a un vietnamita no fue por cuestiones racistas. No coló. Por eso ahora va a degüello y se pone, pese al pelucón sesentero, serio de verdad. El reto se llama The Lovely Bones, está dirigido por Peter ‘Anillos' Jackson y se estrena aquí a finales de enero. Fascinante y ruborizante según el momento, el bueno de Wahlberg mantiene el tipo: sus músculos siguen ahí, su carita de niño ayuda a que te creas el personaje. Una pena que la película no acabe de cuajar.
Pero que no cunda el pánico: ya tenemos a Marky en una peli de acción para nuestro deleite. ¿Os acordáis de los Mini Cooper crujiendo por Venecia? Cambia canales por favelas y tendrás The Brazilian Job. Secuela de un éxito que a su vez era un remake. Pura originalidad. En tu salsa, Mark.
todo queda perdonado después de verlo en boogie nights!!!!!