Ha empezado con buen pie, encadenando dos números 1 consecutivos en el Reino Unido con sus dos primeros singles. Con su primer álbum ya en la calle, esta jovencita se recorre el mundo intentando reclutar más y más fans. ¿Te convence?
A estas alturas estamos acostumbrados a recibir cada temporada a un puñado de jovencitas rubias y con vozarrón, que se comen las listas durante unos meses y después desaparecen sin apenas dejar rastro. El mercado pop, cada vez más cruel, avanza a una velocidad de vértigo, y en él acaba de aparecer Pixie Lott, que ha empezado con fuerza. Desde pequeñita tenía claro que quería dedicarse a esto, como tantas otras niñas de su edad, pero fue ella quien consiguió convencer al productor estadounidense LA Reid de que debía ficharla. A los 18 años, Pixie puede presumir de haber estado ya dos veces en el número 1 de las listas británicas, con Mama Said (Uh Oh, Uh Oh) y Boys & Girls. Llegó a Madrid en plena fiebre preolímpica -que ya se pasó, afortunadamente-, cantó con David Bisbal -ha grabado junto a él Sufrirás, editado en el nuevo disco del almeriense- y se enfrentó con la mejor de sus sonrisas a unas maratonianas jornadas promocionales. Y es que con tantas ganas, la presión se lleva mejor.
SHANGAY EXPRESS: ¿No te asusta lo complicado que lo tienes para triunfar a nivel mundial?
PIXIE LOTT: No, me enfrento al reto con toda la ilusión del mundo. El día antes de que mi disco se pusiese a la venta me dije: "No te preocupes más, lo has dado todo, debes estar contenta". Tengo claro que si no triunfo, al menos lo habré intentado. Aunque gracias al éxito de mis singles en el Reino Unido he podido comprobar que el trabajo duro tiene su recompensa.
S.E: ¿No crees que has sido un poco precoz? Aseguras que llevas currándotelo desde los diez años...
P.L: A esa edad tuve claro que la música era lo mío. Volvía loca a mi familia, porque no me callaba ni un minuto. A los quince firmé mi primer contrato y me di cuenta de que mi pasión se iba a convertir en mi trabajo. Y en ningún momento me he sentido presionada; he disfrutado cada paso de esta aventura.
S.E: ¿Pasas de estudiar?
P.L: Cumplí todos los cursos obligatorios, hasta los 16. El año pasado no tuve más remedio que dejar el instituto, esta profesión no te deja tiempo para más. Y tampoco es que tenga ganas de seguir estudiando...
S.E: En canciones como Cry Me Out suenas como una auténtica adulta. ¿De dónde sacas esos registros tan dramáticos?
P.L: Supongo que tiene que ver con que desde pequeña he escuchado muchísimo soul, que es una música con mucha emoción y mucha pasión.
S.E: ¿No te interesaban bandas como las Spice Girls?
P.L: Todo el mundo las ha escuchado de pequeño, ¿no? [risas]. También era una apasionada de las grandes divas, empezando por Mariah, y siguiendo con Whitney o Celine Dion. Siempre me han atraído los artistas que cantan de verdad. Porque a mí lo que me importa de los artistas que me gustan es su música.
S.E: ¿No lo vives tú al revés? Ahora importa casi más la vida de los artistas pop que su obra...
P.L: Dímelo a mí, que tengo que lidiar con fotógrafos cada vez que salgo por Londres... Desde luego, prefiero salir en las revistas por el éxito de mi última actuación en el club
G-A-Y que porque me hayan pillado de fiesta.