Ya se echaba en falta una serie que transcurriese en un instituto. Al salir de clase y Compañeros demostraron que este subgénero televisivo funciona y engancha, y la nueva serie emitida por Antena 3 da un paso más allá. Protagonizada por diez alumnos y cuatro profesores, Física o Química se ha convertido en una de las revelaciones de la temporada. Su apego a la realidad, combinado con el innegable morbo de la serie y los debates que está provocando, son las claves principales de un éxito que no hace sino crecer capítulo a capítulo. Y es que engancharse a ella es tan fácil...
Texto Agustín Gómez Cascales
Los tiempos cambian, y las series de ficción nacionales, con ellos. Por eso Física o Química tiene poco que ver con Al salir de clase o Compañeros, previos hitos ambientados en institutos patrios. La actitud ha evolucionado, lo que se quiere contar, también, y la relación con los telespectadores, mucho. Carlos Montero, creador y guionista de la serie, que previamente trabajó en Al salir de clase ("aquello era ciencia ficción, aunque era muy graciosa"), El comisario y Génesis: En la mente del asesino, empezó a darle vueltas a la idea de esta serie hace más de un año.
Aunque su primera intención no era hacer una serie sobre las andanzas de un grupo de estudiantes en clase y cuando sale de ella, su motivación era otra. "Me atraía la idea de contar lo que les sucede a varios profesores que empiezan a dar clase en un instituto, y que saben aconsejar a sus alumnos pero les cuesta tomar decisiones que afectan a su vida privada. Entonces pensé que tampoco se estaba haciendo ninguna serie sobre adolescentes, salvo El internado (aunque más enfocada al misterio y el terror), y me dije ‘¿Por qué no?". A Carlos siempre le ha atraído mucho la adolescencia, y encontró un filón en su idea. "Es una época de la vida que da mucho juego, cuando dejas de ser un niño y hay cosas que te permiten hacer y otras que no". De igual manera, tenía claro que quería alejarse de series previas que todos recordamos y acercarse todo lo posible a la realidad de aquellos que le inspiraron los diez estudiantes que vemos cada lunes en las aulas del instituto Zurbarán.
"Ha habido un cambio en su lenguaje y en su manera de expresarse; ahora son más brutos y sinceros, y eso me apetecía reflejarlo. Luego ya está lo de siempre: los hay que follan más y que menos, los que se atreven a algunas cosas y los que no...". Así fueron surgiendo Fer (Javier Calvo), gay en proceso de aceptar su sexualidad, Julio (Gonzalo Ramos), deportista y noblote, Isaac (Karim El-Karem), sexy y liado con su profesora de filosofía (Blanca Romero), Gorka (Adam Jezierski) y Ruth (Ursula Corbero), de los más "malotes", Paula (Angy), necesitada de autoconfianza, Cabano (Maxi Iglesias), guapote y prepotente, Cova (Leonor Martín), comprometida y enrollada, Yoli (Andrea Duro), ordinaria y directa, Roque (Bart Santana), profesor de arte, Jan (Andrés Cheung), que sufrirá la intolerancia de algunos compañeros por sus orígenes, Blanca (Cecilia Freire), la insegura profesora de literatura o Jonathan (Michel Gurfi), el macizo profesor de educación física. "En los primeros capítulos los tuvimos que definir de un trazo, recurriendo a estereotipos para que fuese fácil identificarlos, dado que son tantos, y eso provocó muchas críticas. Pero poco a poco los hemos ido matizando". Montero se documentó todo lo posible para que esos personajes no se quedasen en meros clichés bidimensionales. "En ocasiones utilizo anécdotas (aunque no tantas), actitudes que he estudiado... y los titulares de los periódicos ayudan muchísimo. La realidad siempre es más bruta que la ficción, por mucho que en ocasiones nos acusen de lo contrario". Iñaki Mercero, director y productor ejecutivo de la serie (entre cuyos créditos figuran series recientes como Motivos personales o Génesis), se encontró con un material muy apetecible y con una serie que le parecía una apuesta arriesgada para Antena 3. Según él, "se muestra la vida en los institutos desde distintos puntos de vista, y se permite al espectador que opine a la vez que se le plantean debates".
El mayor reto que le suponía a él este proyecto lo tiene claro: "Afrontar la dirección de diez chicos inexpertos, que lo eran tanto como una de las protagonistas adultas, Blanca Romero. Eso me daba mucho vértigo, pero a la vez era todo un aliciente, porque apetece coger joyas en bruto y pulirlas. Trabajar con un reparto tan amplio plantea complicaciones pero a la vez es mucho más ameno. Y que la mayoría sean tan jóvenes me rejuvenece".
Que no falte polémica.
La reacción ha sido positiva, algo que se puede refrendar una vez que la serie ha pasado el ecuador de su primera temporada. Con un share que ronda el 20% cada semana y tres millones de adictos a las correrías de alumnos y profesores del Zurbarán, la segunda temporada de Física o Química está asegurada (con doce episodios previstos, frente a los ocho de la primera). Los motivos para engancharse son muchos: las historias resultan cercanas, se habla del cuestiones como el consumo de drogas, las enfermedades venéreas, la xenofobia, el suicidio adolescente, las peleas grabadas con móvil, el acoso al homosexual... Encima, la polémica se ha desatado cuando asociaciones de padres y alumnos o de profesores han puesto el grito en el cielo ante lo que consideran un retrato desfigurado de los entornos que ellos protegen y en los que se mueven. Carlos Montero no está del todo contento de que la serie se haya convertido en noticia por motivos extratelevisivos. "Se supone que la polémica ayuda a la serie, pero no la buscas, te descoloca. Procuras dar todos los puntos de vista sobre un tema, no posicionarte demasiado... Lo que más me ha desconcertado es que una asociación de profesores haya dicho que damos una mala imagen de su colectivo. ¡Pero si son los putos héroes de nuestra serie!".
A Sonia Martínez, directora de ficción de Antena 3, en ningún momento le ha asustado la polémica. Casi estaba esperando a que llegaran reacciones como las se han producido: "Siempre surge la polémica, sobre todo cuando se intentan contar cosas diferentes y pegadas a la realidad.
No debemos estar haciéndolo tan mal cuando la gente reconoce aquello que mostramos. Todos los colectivos, cuando se creen reflejados en una serie, reaccionan: ha pasado con los médicos, con los policías... Solo me gustaría que nadie olvidase nunca que estamos hablando de un trabajo de ficción". Iñaki Mercero acepta con cierta resignación las críticas encendidas, consciente de que las opiniones positivas están siendo muy superiores. "Sigue habiendo sectores de la sociedad que no aceptan este tipo de televisión, y yo les diría que no hace falta que pongan la tele, o que pueden cambiar de canal. Para mí la serie resulta ante todo didáctica e instructiva. Yo mismo aprendo muchísimo: para mí es como si me teletransportase a cuando tenía veinticinco años menos cada día que rodamos. Yo, que tengo cuarenta, no dejo de sorprenderme con lo que ha cambiado la juventud".
El morbo, que tampoco falte
Otros de los factores que sin duda están contribuyendo a la buena acogida de la serie son su ritmo, que Iñaki achaca a los guiones de Carlos ("tenemos seis tramas por capítulo, cuando lo habitual es que haya dos o tres"), y el medido uso del morbo, que Montero se autoachaca sin pensárselo dos veces. "Jugar con él sin pasarse es complicado", explica, "pero reconozco que es mi mejor arma a la hora de escribir. El morbo no solo vende, sino que además a mí me sale solo; me gusta como espectador y como creador. Y teniendo a adolescentes como protagonistas me parecía imposible no coquetear con él". Por suerte, no lo hace cuando trata, por ejemplo, a Fer, el personaje gay que interpreta Javier Calvo. Y para una de las tramas que protagoniza incluso contactó con la Comisión de Educación de COGAM en busca de asesoramiento. "No quería caer en el estereotipo pero tampoco podía crear a un chico que lo tiene todo superado, porque eso no crea conflicto. Gracias a Dios hay chicos que con dieciséis años lo tienen todo muy claro, pero hay otros muchos que aún se están descubriendo. Fer es de estos: tiene claro lo que es pero le cuesta admitirlo delante de todos, y está viviendo ese proceso".
Por una vez, en una serie española no se escatiman desnudos, sobre todo masculinos. En Internet están perfectamente documentados todos y cada uno de los momentos en que, por ejemplo, Karim El-Karem ha enseñado el culo (raro es el capítulo en que no lo hace), y nunca faltan las secuencias de vestuario, en que las duchas siempre dan mucho juego y se complementan de maravilla con el componente dramático. Baste recordar cómo en el capítulo 4, una erección imprevista -e incontrolada- de Fer dejó clara ante sus compañeros su homosexualidad. Iñaki Mercero es consciente de que tratar los desnudos con esta naturalidad, y con la frecuencia que lo hacen, granjea fans a cualquier serie. "Las cadenas saben que el morbo levanta audiencia, y que a la gente le gusta ver cuerpos desnudos. Nosotros no nos cortamos en ese sentido, aunque nunca presentamos algo forzado, nadie sale despelotado porque sí", puntualiza.
Nuestra ficción se crece
Quienes se dedican a crear teleseries en nuestro país sienten que ya no tienen por qué agachar la cabeza cuando cuentan a qué se dedican, sino todo lo contrario. Y todos los involucrados en Física o Química están muy orgullosos de su trabajo. Sonia Martínez tenía claro que "dado que había pasado mucho tiempo desde Compañeros, había hueco para una serie de este género, sobre todo teniendo algo distinto que ofrecer. Los buenos resultados de audiencia vienen a corroborarlo". Carlos Montero se queja de que muchos de los críticos que escribieron sobre el primer capítulo, obviamente no lo vieron entero, y lo juzgaron en base a unos pocos minutos de emisión. No le parece justo, y confía en que la situación vaya cambiando, que se respete la profesionalidad de los demás en su justa medida. "Antes éramos muy nuevos y ahora ya se nota que hemos ido aprendiendo con los años. Ahora ya hay determinadas series americanas que se tratan con respeto, y yo espero que nosotros nos lo vayamos ganando también. Y que se dejen de hacer críticas destructivas por el mero hecho de que trabajemos en televisión". La interactividad con que se trabaja hoy día en televisión, donde tramas y personajes evolucionan en función de los resultados de audiencia o de los comentarios en los foros, ha obligado a veteranos del medio como el director de la serie a cambiar su manera de trabajo y a adaptarse al nuevo medio. "Las series están vivas porque, según llegan los guiones, grabamos. Nada que ver con la manera en que trabajábamos hace años, cuando se hacía la serie entera y se emitía una vez terminada. Así podías hacer mucho más lo que querías; ahora la televisión es un negocio, y es el público el que te dirige. No puedo negar que siento algo de nostalgia al pensar en la forma de trabajar de antes, pero me parece lógico que ahora la gente opine". Sonia Martínez certifica que "se mira mucho cuál es el público al que la serie va dirigida".
Puede sorprender que no sean solo adolescentes los que se han enganchado a Física o Química pero es así. "Muchos jóvenes que acceden a su primer empleo o padres de familia se han fidelizado", explica Martínez. Y, en general, todos quienes la ven cada lunes agradecen un detalle que Carlos Montero resalta: "Por una vez, los protagonistas tienen la edad de sus personajes". La mayoría de los actores involucrados tenían escasa experiencia profesional, como apuntaba Mercero, y quizá ello haya influido en que hayan formando una piña, una pequeña familia que lo mismo trabaja que sale de marcha junta. Iñaki recuerda que el arranque de la serie fue complicado: "Algunos estaban bastante asustados. Pero un mes antes de comenzar la grabación contratamos a un par de entrenadores de actores, una figura nueva que aparece ahora aquí, que les estuvo marcando pautas y ensayando con ellos. Así que empezamos a grabar teniendo una química entre ellos y una confianza que era necesaria". Esa confianza también la han ido ganando el resto de involucrados en el proyecto, metidos de lleno ya en la preparación de la segunda temporada. Las tramas se seguirán desarrollando... ¿y el morbo? "Es uno de los motivos que han hecho que la gente se enganche a la serie", confirma Mercero, "y no vamos a prescindir de él".
LA SERIE FISICA O QUIMICA SE EMITE EN ANTENA 3 TELEVISION LOS LUNES A LAS 22H.
Me podrias mandar las Fotos y al Portada de fisica o quimica esque no tengo dnde Adquirirla me Hariais un favorazo mi mns es xiky-yl3@hotmail.com
Bsitoss