¿De dónde ha sacado esta nueva pose licántropa? Pues de las ganas de experimentar con un sonido sin complejos y una actitud más carnal. Loba es su particular salto al vacío, una incursión en el electrodisco que ha sido capaz de provocar el mismo nivel de rechazo que de fascinación. Dejemos que la propia fiera explique por qué ahora le da por aullar.
Entrevista Pablo Giraldo
Cuando se filtró por Internet la ahora multiradiada Loba, muchos pensaron que se trataba de un fake. ¿Era posible que esa canción viniera de Shakira, la misma que hace años cantaba descalza con su guitarra Ciega, sordomuda y abanderaba un estilo multiétnico? ¿La misma que hasta hace dos días versionaba el Back In Black de AC/DC en sus conciertos? En la era Lady GaGa, eso era más que posible.
“Es verdad que fui heavy metal hasta el nivel de bandas como Metallica cuando tenía catorce o quince años, y aún sigo loca con, por ejemplo, Nirvana, la mejor banda de rock”, confiesa entre risas al respecto de su reconversión a mujer-loba, cuando nada queda ya en su sonido de ese pasado guitarrero.
Conforme pasaba el tiempo, algunos veían cumplidas sus peores sospechas al confirmarse la autenticidad de la canción, mientras otros celebraban por todo lo alto este nuevo giro de la barranquillera, que nunca antes había generado opiniones tan extremas. Y es que la naturaleza de la canción obligaba a posicionarse a favor o en contra.
Loba es, al mismo tiempo, un tema a repudiar por lo chocante de su propuesta y a adorar por su calidad de hit pegadizo; torpe en su mensaje –a nadie parece importarle que las letras de Shakira sean desde hace tiempo ininteligibles– pero con un beat irresistible.
En definitiva, una suerte de oxímoron musical que va más allá de la categoría de ‘placer culpable’, opiniones que no escapan a la atención de Shakira.
“Entre gustos no hay disgustos”, dice. “Lo he hecho porque me siento dueña de mí misma, individual y libre. Ahora tengo una visión más abierta del mundo y de las cosas, soy más tolerante. El disco ha sido escrito desde una perspectiva muy femenina porque nunca me había sentido tan mujer. Esa es la substancia que se esconde detrás de la loba, la de una mujer que sabe lo que quiere, no se deja imponer las limitaciones de la sociedad y se libera de sus propios prejuicios. Cuando reconocemos nuestro lado animal, salvaje y primitivo, nos perdonamos más cosas si metemos la pata”, dice. Una declaración de una feminista confesa que, a pesar de haber polarizado a su público, se siente más segura de sí misma que nunca. “Bueno, también me ha ayudado ir al psicoanalista, al que por cierto tendría que llamar...”, añade entre risas.
El ritmo electrónico de Loba es, en realidad, solo un amago. Más allá del single, esa tendencia se diluye en el resto del álbum, en el que hay más bien pocas referencias al dance, por mucho que Shakira se haya interesado por este sonido últimamente.
“Este es el disco que quería hacer desde hace tiempo, incluso antes de fijar el concepto de la loba. Como músico me llama la atención todo lo que está pasando en el mundo del electropop. La electrónica ofrece posibilidades muy interesantes y quise explorarla un poquito, hacer un disco bailable y, sobre todo, divertido, para que olvidemos los problemas en la pista de baile. Si llegara a conseguirlo me sentiría muy completa como artista”, apunta.
Lo que sí ha conseguido por el momento es embaucarnos con sus aullidos, entre irritantes y divertidos, que ha colado en su single y que grabó casi por casualidad. “Surgió en el propio estudio. Había terminado la primera parte de la canción y, de repente, me vinieron la melodía y la letra, algo bastante inusual. Cuando menos lo esperaba ya estaba aullando y jadeando”.
Para colmo, remató el concepto con esa performance de videoclip en donde su álter ego de loba retoza en una suerte de madriguera en la que cambia sus míticos caderazos por otros movimientos igual de sinuosos, aunque más explícitos y sugerentes si cabe.
Todo un fenómeno mediático susceptible de ser parodiado hasta la saciedad, más en concreto por su público gay, que ha versionado su videoclip en clave masculina. Baste acercarse a YouTube para comprobarlo. “He visto cantidad de vídeos de She Wolf y He Wolf y me parecen muy graciosos. En cuanto me entero de un vídeo nuevo lo pongo en Twitter y lo envío a la gente. Me encantan, me dan ataques de risa”, asegura.
“Me siento muy honrada. Me encanta que el mundo gay disfrute con la canción y que dejen salir a sus lobas, que ya son demasiadas las jaulas que nos imponemos. Hay un mundo fuera y nuestras mentes aún son muy cerradas. Cuando tenga una hija me encantaría que se expresara como quiera, como lo necesite, con libertad, responsabilidad y conciencia, pero sin reprimirse”.
EL ÁLBUM LOBA DE SHAKIRA ESTÁ EDITADO POR SONY MUSIC.