Cada día tengo más claro que Madonna y yo somos almas gemelas. Las últimas fotos promocionales que he visto de ella, totalmente abierta de patas y en plan boxeadora sudorosa, siento que también podría haberlas hecho yo, y no se habría notado la diferencia entre una y otra.
Bueno, la verdad es que servidora todavía no ha podido ponerse unos mofletes tan divinos como los que estrena ella ahora (tampoco le vendrían mal a Esperanza Aguirre, ahora que lo pienso), y quizá a mí me cuelgue un poco la piel de los brazos, cosa que tendré que solucionar a base de maquinuchas de la teletienda (porque un gimnasio no lo piso ni muerta), pero en lo esencial Madonna y yo tenemos mucho en común.
Seguro que ella también se ha alegrado de que Zapatero haya ganado las elecciones y haya podido hacerse cargo de esa "niña de Rajoy" llamada Victoria a la que tan mala vida daban los dirigentes del PP. Si Madonna se entera de que esa niña anda por estos mundos, seguro que la habría adoptado antes que dejar que se convirtiera en una facha intolerante. Yo prefiero que Zapatero se encargue de ella, porque me parece a mí que yo sería peor madre que Britney Spears (no porque esté tan descentrada como ella, pobrecita, sino porque mi vida está más desordenada que la suya, por mucho que te cueste creerlo).
Y a ver si los chicos del PSOE piensan en mi querida Madonna para la próxima campaña electoral, que ya estamos hart@s de ver a Ana Belén cantando cualquier cancioncilla que se les ocurra utilizar. Ahora lo suyo es coger a la rejuvenecida rubia y al todavía joven Justin Timberlake y ponerles a cantar juntos; si lo hubieran hecho en esta ocasión, seguro que no se les habría escapado la mayoría absoluta... Lo que se nos va a escapar, obviamente, es la victoria en el festival de Eurovisión. ¡Qué le vamos a hacer! ¿Rodolfo Chikilicuatre? ¿Pero qué invento es este? Yo pensaba que íbamos por el buen camino, que el público español tenía claro que ya está bien de hacer el ridículo en Eurovisión, pero está claro que no, que a la gente le pone lo de que quedemos como unos paletos de tercera. ¡Pues adelante! Claro, que este año apagaré la tele durante los tres minutos que dure nuestra participación, porque ando delicada del corazón y no estoy para sustos.
Yo estoy convencida de que a Madonna le habría gustado, como a mí, que nos representase en Eurovisión La Casa Azul, pero como ella estaba ese día en Malawi supongo que no pudo votar, y claro, pasó lo que pasó... Pues ni aunque Sarah Jessica Parker se encargue del estilismo de ese engendro que canta El Chiki Chiki podremos hacer nada para evitar el ridículo. Ya puestos, ¿por qué no hemos mandado a Leonardo Dantés? Al menos es marica, y sus rimas tienen cierta gracia... Pero bueno, ya no hay marcha atrás, así que lo que voy a hacer es escaparme en Semana Santa con mi querida amiga Raffaella Carrà a un spa para olvidar y ahogar juntas nuestras penas en alcohol. Y, de paso, confío en que me dé el número de su estupendo cirujano...