Apasionado de la música disco, el house clásico y la mitología griega, Andy Butler ha utilizado sus obsesiones artísticas y sus experiencias personales para dar forma a Hercules and Love Affair, un colectivo en el que participan algunos de sus mejores amigos y cuyo primer álbum es toda una revelación. Acompañado por Antony, Kim Ann Foxman (performer lesbiana) y Nomi (conocida transexual de la noche neoyorquina), Andy Butler disfruta a sus 29 años de una oportunidad única para reactivar la música disco y lanzar un mensaje en el que defiende por igual el hedonismo y el respeto hacia los gustos de los demás y los propios.
Entrevista Agustín Gómez Cascales
SHANGAY EXPRESS: No has querido ocultar, sino todo lo contrario, la fuerte carga homoerótica de tu proyecto. ¿Es tu manera de poner una nota de color en la escena de baile actual?
ANDY BUTLER: Todo empezó porque este proyecto nace de la pasión que siempre tuve por la mitología griega. De muy pequeño estaba fascinado con las leyendas y los dioses, y me parece que no es simple coincidencia que esas historias me acompañaran siendo un joven gay descubriendo su sexualidad. En el instituto y la universidad me apunté a varios cursos sobre la representación de mitos homosexuales en el arte clásico, y descubrí que esos mitos que me obsesionaron de pequeño podían tener varios significados, que por entonces se me escapaban. Descubrir las aventuras amorosas homosexuales de Hércules me dio la idea para el nombre de un proyecto de música disco.
S.E: ¿Pretendías reinventar los sonidos de baile de los 70 a través de tus experiencias?
A.B: En cierto modo sí. Me apetecía grabar un álbum con un fuerte punto hedonista y que funcionase a un nivel personal como la banda sonora de mis experiencias como homosexual. Quería recrear experiencias que había vivido en las pistas de baile en el pasado y emociones que la música de baile te deja mucho después de haber estado en los clubs. Yo, al menos, le doy mucha importancia a las cosas que experimento en una discoteca; en ocasiones, van mucho más allá de la simple diversión.
S.E: ¿Podemos descubrir mucho sobre ti prestando atención a las canciones?
A.B: Sin duda. Es fácil hacerse una idea de cuál es la música que más me gusta y qué tipo de estética me pone, y las letras forman un todo en el que reflejo mi proceso de maduración. Me interesaba reflejar lo que he vivido desde que era un adolescente hasta hoy.
S.E: Creciste en Denver y, siendo un adolescente, ya pinchabas en bares leather. ¿Lo hacías como excusa para ligar o para ir cogiendo experiencia profesional?
A.B: [Risas] Llevaba mucho tiempo dando clases de piano, pero a los quince años decidí comprarme mis primeros platos y dar rienda suelta a la pasión que sentía por la música de baile. Empecé a moverme con gente mayor, típicos gays de la escuela de San Francisco que estaban creando una escena de ambiente en Denver muy al estilo de la de allí. Traían a DJs estupendos de San Francisco y Chicago a pinchar, y aprendí rápido de todos ellos.
S.E: Ahora presentas tu álbum, el lanzamiento más gay en la historia del sello DFA. ¿Pretendes reconvertir a muchos fans heteros de LCD Soundsystem a la música disco?
A.B: Me encantaría, y es algo en lo que he pensado mucho en los últimos meses. Una vez que fiché por DFA me di cuenta de que la gente que es fanática del sello adora sobre todo el rock, y la mayoría son jóvenes indies, muchos de ellos heterosexuales, sí, más acostumbrados a bailar con música en la que predominan las guitarras. Ojalá con mi disco pueda abrirle los oídos a mucha de esa gente y puedan apreciar cierta música de baile que quizá siempre han visto como excesiva e incluso hortera.
S.E: También tiene tu álbum un punto decadente. ¿Te atrae la decadencia como opción estética?
A.B: En cierto modo sí; hace unos años, mucho más. Quizá eso se refleja en el contraste que hay entre la producción y los ritmos de mis temas, alegres y chispeantes, y las letras, tan introspectivas y emocionales. La música disco de los 70 era en su mayoría concebida para abandonarse a la fiesta sin más; yo he procurado incorporar elementos que la hagan válida también en contextos que no tengan que ver con la diversión y los excesos.
S.E: Antony se ha convertido en el aliado perfecto para incorporar un vozarrón à la disco diva en varios temas del álbum. ¿Por eso contaste con él?
A.B: Tenía claro que quería incorporar voces al proyecto, y no podía dejar de aprovechar que Antony, además de gran amigo mío, es un intérprete excepcional. Le pregunté si le apetecería experimentar conmigo y aceptó encantado. Conociendo su música y el sentimiento de su voz, pensaba que podría aportar muchísimo sentimiento a canciones como Blind, y así ha sido.
S.E: ¿Buscabas canalizar los espíritus de Donna Summer o Jimmy Sommerville a través de Antony?
A.B: Queríamos mostrar nuestra fascinación por vocalistas femeninas que los dos admiramos, como Alison Moyet. Y yo, además, buscaba plasmar aspectos inéditos de Antony como intérprete, que en ocasiones es capaz de lucirse a lo bestia y, otras veces, de ser tremendamente delicado. Más que rendir tributo a nadie, por mucho que no nos quitásemos de la cabeza a Yazoo mientras grabábamos, yo quería que fuese Antony quien se luciera.
Que el ritmo no pare
S.E: Puedes presumir de que Blind ha sido remezclado por una leyenda como Frankie Knuckles o de que estaréis actuando en junio en Sónar. ¿Piensas que tus esfuerzos están teniendo su recompensa?
A.B: No puedo negar que tengo la suerte de cara, pero la verdad es que me lo llevo currando mucho tiempo también. El proyecto ha ido evolucionando a lo largo de los últimos cinco años, y resulta gratificante ver la cantidad de oportunidades increíbles que me están dando. Es algo que me hace sentir que todo el esfuerzo que estoy poniendo en esta historia merece la pena.
S.E: Sorprende que desde tus inicios profesionales hayas hablado tan abiertamente de tu homosexualidad. ¿Por qué lo has hecho siempre?
A.B: Supongo que soy un producto de mi tiempo y del modo en que crecí. Salí del armario a los quince años y desde ese momento tuve claro que iba a vivir con la mayor naturalidad posible mi sexualidad. Al principio no me fue del todo fácil, porque Colorado desde luego no es Nueva York, pero no he tenido que renunciar a nada por mostrarme tal cual soy. Y, por suerte, mi sexualidad tampoco ha afectado mis decisiones profesionales. Todo el recorrido que he hecho para llegar a ser quien soy es el que he querido reflejar en el disco, y en él no han tenido cabida ni la culpa ni la vergüenza.
S.E: Dado que este es un proyecto tan personal, ¿cómo es que has montado esta especie de colectivo que es Hercules and Love Affair?
A.B: Porque me encanta colaborar con otras personas; siento que mis relaciones con los demás me hacen aprender de mí mismo. Desde los tiempos de la universidad, en que trabajaba con coreógrafos y músicos en distintos proyectos, vi claro que resulta muy gratificante crear sintiéndose parte de un grupo, y construir una comunidad a partir del trabajo. Eso es lo que quiero que signifique Hercules, que sirva para involucrar a cada vez más gente de mi entorno íntimo y que todos puedan conocerme íntimamente a través de mis canciones.
EL AlBUM HOMONIMO DE HERCULES AND LOVE AFFAIR ESTA EDITADO POR DFA/EMI.