Tiene algo especial, y cada vez más gente se percata de ello. Por eso, este seductor intérprete y compositor de 26 años no deja de incorporar fechas a su gira mundial, lo cual le permite alejarse continuamente de su Gotenburgo natal, que tan poco le gusta. Su segundo álbum, Night Falls Over Kortedala, se ha revelado como un disco de largo recorrido, y cada vez cuenta con más fans, que caen rendidos a su indudable talento. ¿Qué nos das, Jens?
Texto: Agustín Gómez Cascales
SHANGAY EXPRESS: Parece ser que Melbourne se ha convertido en tu nueva residencia oficial. ¿Un capricho derivado del éxito?
JENS LEKMAN: Qué va. Tiene más que ver con que en Gotenburgo no me quedan amigos, y da la casualidad de que mis mejores colegas viven ahora en Melbourne. Es una ciudad que me gusta porque casi siempre hace sol, pero no ciega, y se vive muy bien allí, te dan ganas de quedarte para siempre. Llevaba diez años soñando con salir de mi ciudad natal y por fin lo he hecho. Tiré todas mis posesiones (la mayoría, basura que vas acumulando) y decidí marcharme únicamente con lo que me cupiera en la maleta.
S.E: ¿Donde dejas tu maleta tienes tu casa?
J.L: Básicamente, sí. Mi colección de discos está en casa de mis padres, así que me defiendo perfectamente con un par de camisas y pantalones, mi cepillo de dientes y una guitarra. Es todo lo que necesito. He aprendido a vivir con lo básico, y soy más feliz así.
S.E: ¿No te preocupa en exceso tu imagen como artista?
J.L: Cada vez más, no te creas. Ahora he empezado a preocuparme porque mi banda tenga un look determinado, porque hace poco vi fotos de algunos conciertos de hace un año y me pareció que nos faltaba unidad, cada uno parecía de su padre y de su madre... Una amiga diseñadora se ofreció a hacernos ropa con la que actuar, inspirada en la que llevaban los granjeros suecos del siglo XIX los domingos, y nos ha creado cosas increíbles, con unos bordados impresionantes. La putada es que estrenamos el look en Estados Unidos, en un concierto que coincidía con Halloween, y la gente pensaba que íbamos vestidos así por la coña, lo cual me dio pena [risas]. Así que le pedí a mi amiga que nos hiciera nuevos modelos que no se pudieran confundir con disfraces.
S.E: ¿Te rebelas con tu manera de vestir frente a la etiqueta de crooner que muchos te cuelgan?
J.L: Inconscientemente supongo que sí, porque quiero alejarme de ese cliché. En ocasiones, para sesiones de fotos, me han pedido que me ponga trajes superelegantes, que veo que son demasiado para mí. Lo último que querría es parecer el típico intérprete acabado al que solo le queda actuar en Las Vegas, ese no es mi rollo para nada.
S.E: Ahora que tu disco lleva ya unos meses en la calle, ¿qué opinión te merece?
J.L: Me sigue encantando. De hecho, lo escucho a menudo, por raro que pueda parecer. Lo hago, entre otras cosas, para que las canciones me inspiren nuevos arreglos de cara a los directos. Además, no puedo negar que en el último año me he vuelto bastante narcisista.
S.E: Aunque no te guste vivir en Suecia, ¿eres fan del pop que se hace en tu país?
J.L: Hay grupos estupendos, a los que admiro enormemente. Como The Tough Alliance, que para mí es la banda sueca más importante que ha aparecido en los últimos cinco años. Me admira que mimen tanto cada cosa que hacen; todo lo que presentan, de sus discos a su web, se puede considerar una obra de arte.
S.E: ¿Qué opinas de Jay-Jay Johanson, con quien se te compara en ocasiones?
J.L: Le respeto mucho. Recuerdo que al principio de su carrera estaba muy mal visto en Suecia, pero en lugar de achicarse ante las críticas lo que hizo fue irse a vivir a Francia, porque allí sí entendían muy bien lo que hacía. Le admiro por haberse esforzado en todo momento en defender sus objetivos y rechazar la mentalidad de pueblo que predomina en Suecia. El sabe que no encaja del todo en el mundillo musical sueco, pero no le importa.
S.E: ¿Tú tampoco sientes que encajes del todo?
J.L: Desde luego que no. Lo confirmé cuando lancé el primer single de este disco, Friday Night at the Drive-In Bingo. Mi intención era grabar una canción que contuviera la esencia de la cultura sueca y que sonase a orquesta de las que van de feria en feria, como un guiño a la más pura esencia de la diversión popular. Pensé que por eso se convertiría en el mayor éxito de mi carrera, e incluso del año, en Suecia, y me temo que pequé de excesivo optimismo, porque las radios rechazaron de plano el single. Me hicieron saber que me consideran un outsider, y yo me sentí muy orgulloso, porque me sigue pareciendo que es una gran canción. Que digan lo que quieran
S.E: No es la primera vez que te sientes rechazado por los tuyos, porque has contado más de una vez que en el instituto te insultaban y te llamaban maricón, ¿no es así?
J.L: Cierto. Crecí en un entorno en donde la homofobia estaba a la orden del día y, curiosamente, quienes insultaban a todo el que podía parecerles gay eran los mayores fans de Morrissey del mundo. ¿No es curioso? Puedo entender que un adolescente de un pueblo remoto de Estados Unidos fan de Morrissey sea automáticamente tachado de "maricón", porque pasa mucho, pero yo nunca pude entender que porque me gustase el eurodisco me lo llamasen a mí... ¡unos fans de Morrissey! [risas]. No es algo que me traumatizase ni nada similar; terminé por meterme conmigo mismo porque me gustase el eurodisco, así no me afectaba lo que dijeran los demás.
S.E: En ocasiones cuentas historias con personajes gays como protagonistas, como sucede en la celebrada A Postcard to Nina, en la que relatas cómo te hiciste pasar en una ocasión por el novio de una amiga tuya lesbiana...
J.L: Esa canción la compuse inmediatamente después de vivir esa experiencia. Es algo que hago habitualmente; muchas de mis vivencias las veo perfectas para convertirlas en canciones. En el caso de A Postcard To Nina, lo importante para mí era dejar constancia de una maravillosa amistad, y así lo hice.
S.E: ¿Te preocupa que haya quien dé por hecho que eres gay por detalles así?
J.L: En absoluto. Pero sí me he dado cuenta de que cada vez tengo más seguidores gays, sobre todo en Italia. Me llegan muchos mails que me lo confirman. Aunque ya me había dado cuenta de lo directos que son los italianos. La última vez que toqué allí me vinieron hasta tres tíos que fueron al grano en cuanto me conocieron: "¿Te gustan los hombres?". "No, la verdad es que no". "Vale, pues hasta luego" [risas].
S.E: ¿Mantienes un contacto directo con tus fans?
J.L: Me encanta comunicarme con ellos a través de cartas y correos electrónicos. El contacto personal se me hace más duro; suelo comportarme de un modo extraño cuando hablo con alguien cara a cara. Pero escribirme con la gente me apasiona, y así no me corto nada. Hay quien dice que es una estrategia de marketing por mi parte, que me hago el raro cuando conozco a alguien para crearme un aura o algo así. Es absurdo... Pero es verdad que escribir me hace mucho bien: me sirve para ordenar mis pensamientos y tener más claro lo que la gente percibe cuando escucha mi música. Y también me ayuda a sentirme menos solitario. En ocasiones me preocupo porque pienso que estoy reemplazando el contacto con mis amigos y familiares por estas relaciones virtuales con absolutos desconocidos. Aunque, como es así, tampoco puedo negar la evidencia.
EL AlBUM NIGHT FALLS OVER KORTEDALA DE JENS LEKMAN ESTA EDITADO POR SECRETLY CANADIAN/GREEN UFOS.