Si no son tan electropop como en sus dos discos anteriores, pero tampoco se han pasado al movimiento emo, ¿qué pintan Miranda de esta guisa? Fans del mundo, tranquilizaos, esta solo es una más de las múltiples poses extravagantes de la banda. Es imposible sigue siendo, a pesar de jugar al despiste, un disco de pop rotundo típicamente Miranda.
Entrevista Pablo Giraldo
¿Hacen rock gótico Miranda? ¿Pero lo de estos argentinos no era el pop colorido? ¿Atraviesan alguna clase de crisis existencial o simplemente se les ha ido la mano con el estilismo? Echándole un vistazo a las fotos promocionales de Es imposible, su nuevo disco, da qué pensar este estrambótico cambio de imagen. Aunque, pensándolo bien, la verdad es que tampoco tanto.
¿A quién le sorprende viniendo de una agrupación tan pretendidamente kitsch? Miranda es de esos pocos grupos a los que les encaja muy bien el tópico de “o los amas o los odias”; generan la misma animadversión que fanatismo gracias, en parte, a ese pop atropellado y melodramático tan de patio de colegio –con un puntito repelente– y a su edulcorada imagen de marca, algo a lo que nos acostumbraron hace unos años con El disco de tu corazón. Ahora, el cuarteto ha querido distraer al personal con un extravagante cambio que lo único que tiene como tal, musicalmente hablando, es la inclusión de una batería acústica en detrimento de las bases electrónicas.
¿Será esa la noción de innovar que tiene el grupo? El líder del grupo, Ale Sergi se explica: “A la hora de grabar este disco vimos que ninguno tenía muchas ganas de ponerse a programar, sobre todo porque últimamente era yo el encargado de hacerlo y ya estaba harto de pasar horas delante del ordenador. Nos pareció más divertido ir a un estudio, llamar a un baterista y ver qué pasaba. Al final resultó ser mucho más fluido, porque llamas a alguien, le dices cómo quieres que suene tu disco y el álbum te sale más rápido y con mejor sonido. Nunca hay un concepto previo en nuestros trabajos, sino que nos damos cuenta de él una vez que lo terminamos. En este caso nadie tenía ganas de programar y nadie programó. Si eso se entiende como una renovación para el grupo, mucho mejor”.
Aclarado este punto, por lo demás Miranda siguen en la línea de sus discos de estudio anteriores, con letras igual de afectadas –o más– por el despecho y el desamor, los dos males crónicos de la banda. “Las canciones son igualmente bailables y las letras hablan de lo de siempre. Nunca nos llegamos a recuperar anímicamente, porque siempre nos volvemos a enamorar. Con la vida que llevamos, podríamos elegir entre el amor pasajero y furtivo de las habitaciones de hotel como unas rock stars o directamente volvernos locos pretendiendo un amor que nunca pudimos tener. Nosotros preferimos lo segundo. Nos gusta enamorarnos y vivirlo plenamente, qué se le va a hacer. Se le hacen muchos discos al amor, pero él no grabó ninguno...”, y la banda al completo rompe a reír, como si acabaran de alumbrar su mejor frase.
Si los cambios no están en el contenido sino en la forma, ¿a qué se debe el flirteo deliberado con la estética fetichista? “¿Qué se yo? Es muy Familia Adams, disfuncional, como nosotros”, dice Ale.
“Quisimos usar un color que nunca habíamos utilizado y darle un toque friki sin perder la elegancia, serios, haciéndonos cargo de una portada como si fuéramos un grupo de rock, con cadenas y todo ese rollo”, matiza Juliana. “Es un rollo un poco fetichista, pero también contractual, porque a estas alturas ya no podemos librarnos los unos de los otros, es imposible. Estamos metidos en esta vorágine de Miranda como si cada uno fuera la mascota del otro”.
Ahora se intuye entonces por qué han bautizado este nuevo álbum con un rotundo Es imposible. “Surgió en una cena con el productor. Al sugerir títulos que no nos convencían nada le replicábamos siempre con un ‘Eso es imposible’. En realidad alude a que ya es inevitable que dejemos de sacar discos y de tocar, una manera de decir que vamos a seguir estando presentes”, dice Lolo. “Sí, ya es imposible que se libren de nosotros, somos insufribles”, sentencia Ale.
Más que a promesa, a algunos le sonará a amenaza, sobre todo si se tiene en cuenta que mientras al otro lado del Atlántico el mirandismo es un fenómeno musical en auge, en España la cosa no parece cuajar del mismo modo. “De todos los territorios en los que vamos a tocar, España es donde aún nos queda mucho camino por recorrer. Nunca hemos hecho conciertos solos, protagonizado portadas de revistas... Estaría genial colaborar con, por ejemplo, La Mala Rodríguez, La Buena Vida o La Casa Azul. Y puestos a pedir, por qué no, con Raphael y Miguel Bosé. ¡Si leen esto que sepan que estamos interesados!”. Ahí queda eso.
EL ÁLBUM ES IMPOSIBLE DE MIRANDA ESTÁ EDITADO POR WARNER MUSIC.