Estrenan mundialmente en Madrid Shadowland, nuevo espectáculo de la legendaria compañía estadounidense. La enésima confirmación de lo bien que entran sus creaciones -y sus intérpretes- por los ojos.
Entrevista A.G. Cascales
Foto Miguel A. Fernández
Nada es lo que parece en Pilobolus, la compañía que fundaron a principios de los 70 Moses Pendleton -que más tarde crearía Momix- y Jonathan Wolken.
Expertos en crear imágenes fantásticas, que quedan igual de bien sobre un escenario que en una campaña publicitaria televisiva, los integrantes de Pilobolus están acostumbrados a sorprender a quienes les ven.
En sus espectáculos, se esmeran por crear figuras y sombras que les obligan a renunciar a su individualidad y convertirse en parte de un todo más grande que ellos. Cuando nos encontramos con tres de sus miembros para charlar, llegan en chándal -cada uno con su nombre bordado en la chaqueta-, y de primeras no te da del todo la sensación de que esconden los cuerpazos de gimnastas que sabes que tienen.
Cuando se desvisten para la foto te sorprenden, como suelen. Ellos disfrutan con las reacciones que provocan, tanto por sus piruetas y contorsiones como por sus físicos. La rubia y pálida -a la vez que enérgica- Renée Jaworski lo dice alto y claro: "Somos unos exhibicionistas natos. Somos muy conscientes de nuestros cuerpos, que además son nuestra principal herramienta de trabajo, y nos encanta enseñarlos. Pero también es verdad que no nos limitamos a presumir de físico. Lo que realmente nos mueve es el deseo de ser escuchados, de transmitir a través del baile. Para mantenerte y ascender en Pilobolus tiene que primar tu voluntad artística y expresiva sobre tu narcisismo, de eso no cabe duda".
Los nueve integrantes actuales de Pilobolus expresan y comunican mucho con sus cuerpos. Y con las sombras que crean en Shadowland, cuyo estreno absoluto acoge Madrid durante tres semanas.
Mark Fucik, de cabeza rapada y perilla, lleva siete años en la compañía, y cuenta cómo se han convertido en una auténtica familia. "Discutimos como hacen los parientes, sabemos los gustos de cada uno, a quién le gusta salir por la noche, quién se acuesta siempre temprano... Entre ensayos, actuaciones y viajes, pasamos más tiempo juntos que con nuestras familias".
Y dado el mucho contacto físico que hay entre ellos, se confirma que el roce hace el cariño. "Trabajamos muy juntos, lo cual nos obliga a confiar ciegamente en nuestros compañeros".
Y no es algo para lo que se preparen específicamente al ingresar en la compañía. "Vamos desde el primer momento a cogernos los unos a los otros, a subirnos encima de un compañero, a tirarnos sobre otro. Así evitas la posibilidad de dudar o cortarte. En Shadowland todos tenemos un objetivo común: crear una serie de imágenes en sombras uniendo nuestros cuerpos y nuestro esfuerzo".
Combinando danza, gimnasia y acrobacia, los integrantes de Pilobolus no son bailarines al uso, y ellos son los primeros en definirse también como atletas. Derek Stratton, que podría pasar perfectamente por jugador de fútbol americano -aunque él es un apasionado del soccer-, es un ejemplo perfecto.
"Todavía hay gente a la que le cuesta aceptarnos tal y como somos, porque nos abrimos a muchos campos y no le tenemos miedo a nada, y procuramos siempre innovar en cuanto a lenguaje. Buscamos inspiración en todo lo que nos rodea: las personas, la naturaleza, el deporte, el arte... Y a través del baile y de nuestra interactuación podemos amplificar todas aquellas emociones que queremos transmitir en los espectáculos. Se siente una enorme libertad bailando como lo hacemos".
EL ESPECTÁCULO SHADOWLAND DE PILOBOLUS SE REPRESENTA EN EL TEATRO NUEVO APOLO (PZA. TIRSO DE MOLINA, 1) DE MADRID.
me parece un tratamiento genial.
felicidades http://www.reyes-caballero.com