Una nueva generación de jóvenes bailarines ocupa ya la renovada escuela de Fama, ¡a bailar!, que ha abierto de nuevo sus puertas para darle brío a las sobremesas de Cuatro. Veinte promesas de la danza se dejarán la piel nuevamente sobre la pista de baile para demostrar que pueden convertirse en auténticas estrellas. Su icono más carismático, Rafa Méndez, cuenta qué dará de sí la tercera edición del talent show con mayor tirón gay.
Entrevista Daniel Fraile
Foto Pablo Sola
Maquillaje y peluquería Sara Álvarez
La vuelta al cole también ha llegado a la Escuela de Fama. Si la pasada edición por grupos –que aunó las caras más reconocibles de las dos primeras generaciones del programa– supo a poco, el célebre talent show de Cuatro regresa ahora a la parrilla con más ganas que nunca para suplir ese vacío.
Durante el verano, el equipo del programa se recorrió la geografía nacional a golpe de casting para comprobar cómo una nueva ola de adolescentes había desarrollado auténtica pasión por la danza, consecuencia directa de la fiebre que se creó tras las ediciones precedentes. Ahora, diez chicos y diez chicas de esa generación Fama están convocados en un nuevo curso. Todos tienen el potencial suficiente para que el baile deje de ser una afición y pase a convertirse en la profesión de sus vidas, pero la fama –y el reconocimiento–, conforme pasan las ediciones, cuestan cada vez más sudor y lágrimas.
ÉXITO ROSA
Conscientes de que el formato es vulnerable y la audiencia exigente, en esta nueva edición se han incorporado nuevos retos y pruebas a los estudiantes, y la organización ha sufrido cambios; todo para hacer tan interesante o más esta edición como las anteriores.
“Tenemos un plató fantástico, a Benji Weeratunge, un profesor de comercial dance que es genial, la colaboración de Hugo Rosales como asistente, a Lola González que ahora es la directora y, cómo no, a Marbelys con sus dos boom boom, Sergio Alcover, Pau Vázquez... Todos venimos frescos y renovados de hacer otras cosas, así que en ese sentido va a ser imposible ver Fama como un programa cansino, yo lo entiendo más como una especie de vuelta al cole”.
Quien habla en ese tono tan particular no podía ser otro que Rafa Méndez, uno de los rostros más emblemáticos de la Escuela, que vuelve al profesorado para aportar ese toque histriónico que tanto se echó de menos en Fama Grupos.
“Yo quería ver gente nueva, por eso di por hecho que Fama Grupos no era para mí. Sentía que a todos los concursantes ya les había dicho todo lo que tenía que decirles en las ediciones en que participaron. Me habría sentido un personaje repetitivo si hubiera aceptado la propuesta porque habría tenido que inventarme un papel”.
Aclarada la incógnita, el cometido de Rafa Méndez no es otro que el de poner la Escuela patas arriba con sus particularísimas coreografías, esas subidas de tono que tan célebre han hecho al profesor y bailarín de funky y que han convertido a Fama en el reality fetiche ya no solo de un target adolescente, sino de la comunidad gay en general.
“En ese sentido, Fama ha sido un formato revolucionario. De una forma transgresora, creo que hemos aportado diversión y color, y hemos dejado más clara la presencia gay al sacar esa parte más cachonda de nosotros, sobre todo con los chicos que se han declarado gays en el programa. Hay que desarrollar ese punto divertido a la hora de hacer números, pero siempre visto desde la óptica de la normalidad, no con esa pesadez reivindicativa. Yo, si el primer año puse a los bailarines en tacones, en el pasado ya les decía que se comieran la boca directamente”.
Y así, con esas dosis de locura, diversión y transgresión, Rafa Méndez ha puesto a los concursantes –y a media audiencia– a bailar coreografías sin tapujos, al mismo tiempo que sus famosas muletillas se convertían en eslóganes de la jerga más popular. “Todas las coreografías que he planteado han ido en un sentido juguetón y sin caer en estereotipos. Soy tan loco y divertido a nivel personal que me encanta ver todo ese derroche, y este año, en ese sentido, creo que va a haber más de un sorpresón... Fama ha fomentado la danza, el baile y al mismo tiempo le ha quitado esa concepción de que no todos los que se dedican a este gremio tienen que ser gays. Yo odio etiquetar, porque aquí hay de todo: gays, bisexuales, heteros...”.
Sea o no un filón a explotar, lo cierto es que a la audiencia –gay o no– no se le escapa esa carga sensual que desprende el programa, responsable en parte de su éxito y que el claustro de profesores afronta con naturalidad. “La danza, el baile y Fama ayudan a liberarse. El programa ha contribuido a que muchos de los estudiantes desarrollen su auténtica forma de ser y se muestren como son de verdad”, dice Rafa, que no se corta a la hora de hablar y –sacar partido– de la tensión sexual que hay en la Escuela.
“A mí me encanta provocarles para que ellos se toquen, así cuando llegan a mis clases y les hago comerse la boca están encantados”, y el público más. “Quiero hablar de la sexualidad no como algo vulgar, sino como algo que forma parte de nosotros, tratando el tema con mucho respeto”.
CHICOS FUEGO
Cuesta creer que la actitud de Rafa Méndez fuera de las cámaras sea la misma que en el plató, pero él insiste en su espontaneidad como clave de su personalidad. “En Fama he descubierto una parte cómica de mí que desconocía. Yo en realidad soy supertranqui, ni salgo, me encanta estar en casa solo, pero a la hora de trabajar me disparo. Sé que hay gente que me detesta por eso, pero me encanta”.
Persona o personaje, para encarar una nueva edición de Fama se antojaba necesaria una renovación de su repertorio personal si no quería saturar a la audiencia. De esa idea de reinvención nace fuego, su nuevo grito de guerra, un leitmotiv en torno al cual ha creado una agrupación de bailarines profesionales que retarán a los concursantes a conseguir una técnica tan depurada como la suya.
“El fuego es la llamarada que te sale y recorre tu cuerpo cuando estás caliente, el gusanillo. He hecho un casting para buscar a estos ‘chicos fuego’, cuatro bailarines profesionales que estarán conmigo en el programa y que se enfrentarán a los concursantes. Serán rivales, pero porque funcionarán como ejemplo perfecto de lo que yo quiero ver en los concursantes. No son modelitos, son acróbatas y bailarines con mucho talento”.
En los castings de Fama ya se intuía esta proclama como el nuevo grito de guerra del coreógrafo, pero parecía más bien un pretexto para enseñar carnaza que para instruir a los alumnos. “También es una manera de calentar el ambiente, pero mi intención es decirles a los chicos que pueden, que son capaces de trabajar sus cuerpos. Hay carnaza, pero de la buena... y nunca gratuita”. Para conocer el resultado de esta incendiaria propuesta, habrá que estar muy atentos a la sobremesas de Cuatro.
EL PROGRAMA FAMA, ¡A BAILAR! SE EMITE DE LUNES A VIERNES A LAS 15:15H EN CUATRO Y LAS 24 HORAS EN EL DIAL 19 DE DIGITAL+.
