Me parece muy fuerte que una familia de Chicago haya presentado una demanda contra un profesor de colegio simplemente porque este le puso a su clase de niños de 12 años Brokeback Mountain en clase. Dice la pesada de la madre que a su hija le han causado daños emocionales irreversibles, y que alguien tendrá que pagar por ello. ¡Tendrá morro!
Seguro que si les hubieran puesto ese horror protagonizado por John Travolta titulado Cerdos salvajes (¿al traductor no se le ocurrió un título español más fetish?) no habrían dicho ni mu. Y te aseguro yo que la pareja que forman Travolta y Tim Allen es de las que provocan pesadillas eternas. Nada que ver con ese culito que luce Heath Ledger cuando se refresca, ni con la maestría con que liga en un callejón oscuro Jake Gyllenhaal.
Y, desde luego, en los pocos encuentros sexuales que tienen en pantalla juntos, lo último que te sucede es que te traumatices; lo que pasa es que quieres ser como ellos. Si ya en su momento Gus van Sant reivindicó a las cowgirls bollo, ¿qué tendría de malo que una niña de 12 años de un colegio pijo de Chicago empezase ya a desarrollar su vena combativa? Imagino que serán muchas las niñas de toda Europa que empiecen a desarrollar un instinto sáfico a raíz del triunfo de Serbia en el último festival de Eurovisión.
¿Y a que las asociaciones de padres no van a empezar a denunciar a saco a las televisiones nacionales por esa glorificación del pop bollo? Yo habría pagado por estar en el backstage una vez que terminó el festival, porque estoy segura de que la drag ucraniana se debió lanzar como una fiera sobre Marija Serifovic (que a mí me recuerda a Inma Serrano, no lo puedo remediar), y sus bailarines harían lo propio con las coristas vestidas a lo Marlene Dietrich. Y doy por hecho que la drag ucraniana tenía mejores uñas que la pequeñita cantante serbia... Aunque, hablando de cantantes pequeñitas, si ahora mismo yo estoy fascinada con una es con la mini-Britney Spears que se recorre Estados Unidos en plan gira (lo que no es capaz de hacer la de verdad, que toca quince minutos y se sofoca...).
Terra Jole tiene 26 años, es enanita y superfan de la Spears. Y, corta pero nada perezosa, se ha lanzado a ejercer de mini Britney para ganarse los cuartos. ¿No es total? ¡Ojalá Mike Myers la contrate para la cuarta entrega de Austin Powers! El romance entre Mini-yo y Mini-Britney podría ser tan tórrido como el de los cowboys de Brokeback Mountain, ¿no crees? O como el de Daniel Zueras y Tomás Alvarez en el vídeo del primero (claro, que desde que he leído en el último Shangay que no son novios de verdad me he quedado algo planchada, porque me aposté cien euros con una travesti amiga a que esos morreos que se plantan no eran fingidos...). Bueno, en el fondo a mí me da igual que esos romances tan ideales yo solo los vea en películas y en vídeos, porque así al menos me alegro la vista de rato en rato. Al fin y al cabo, si te fijas, ¿a que casi todos los amigos emparejados que tienes se pasan más tiempo peleando que morreando?