Las cosas ya no son lo que eran. Ni siquiera hace unos meses. Que todo avance tan rápido (salvo el juicio contra Mayte Zaldívar por ladrona y cocainómana) a mí me tiene de lo más descolocada. ¡Si es que ni las luces navideñas son como solían! Yo, que siempre he sido muy petarda, y es de sobra conocida mi pasión por los colorines, era feliz con esas luces antiguas que te cegaban por la calle.
Este año sólo hay un rincón, en pleno centro de Madrid, donde me siento como en casa: es en la zona pija de Serrano en la que Agatha Ruiz de la Prada ha diseñado (es un decir, porque en realidad usa lo de siempre) la decoración navideña. Que en otros rincones de la capital madrileña se haya apostado por el minimalismo es algo que no acabo de entender. ¡Tenían que haber coordinado los estilismos navideños de toda España las Scissor Sisters! (o, en su defecto, los Santa Justa Klan, lo más parecido que tenemos por aquí, me temo...).
No es lo único que me ha descolocado en estos días: imagínate mi sorpresa cuando estoy cotilleando en Internet sobre el próximo estreno de una de mis pornoestrellas gays favoritas, el sin par Roman Heart (más musculoca que nunca), y descubro que ya no luce en la portada de la nueva superproducción de Falcon los slips habituales. ¡Calvin Klein debe de estar que trina! Y es que la pornoproductora ha decidido que la era de los Calvins ha pasado. ¡Otra hecatombe en el mundo gay!
Llega la hora de la nueva generación, la de las petardas que usan ropa interior Ging Gonch. Yo, acostumbrada a comprar en Blanco y en Stradivarius, jamás había oído hablar de ella, pero supongo que no tardaré en verte luciendo la gomita por encima del pitillo, para que se sepa que tú también eres fan de Roman Heart y te tragas sus películas (incluso las partes en las que sale con -algo de- ropa). ¿Se apuntará Nacho Vidal a la moda? ¿O hará como todos esos fetichistas que le ven más punto a los packs de slips de Día que a los calzoncillos de marca? ¿Y ahora qué regalo yo por Navidades a mis amigos? ¿Tangas de los que venden los chinos en el top manta?
¡Voy a acabar más loca que Mar Flores pensando en la de niños que aún tiene que parir para tener a su empresario contento! Por lo menos ya he adelantado algo en las compras, y le he mandado a Britney Spears un pack de 5 braguitas, para que no la vuelvan a pillar con el chichi al aire, ¡que es una señora madre de dos hijos y no está ya para ir aireándolo todo en plan Marta Chávarri!
Y a Beyoncé ya le he mandado por correo exprés una caja de antidepresivos buenísimos, para que se tome mejor todos los reveses que está sufriendo. Porque no solo ha sido su último disco un fracaso sino que, para rematar, ahora que se estrena la película que la iba a convertir en una superdiva del celuloide, el musical Dreamgirls, va Jennifer Hudson, una desconocida que en su día echaron del OT americano, y se lleva todos los piropos. Beyoncé, cariño, la vida es así, unos años se gana y otros se pierde. Pregúntale si no a Whitney...