Me da mucha pena que Mickey Rourke se haya quedado este año compuesto y sin Oscar. Habría resultado tan trash, a la vez que tan ideal, que la sosa Academia de Hollywood se hubiera arriesgado a darle un premio a ese hombre tan total... Porque a mí, digan lo que digan, me sigue pareciendo que es un tío muy sexy.
El que tuvo, retuvo, oiga (piensa en Tony Ward). Y la pinta de salidorro de Rourke no ha cambiado a pesar de operaciones chungas y excesos múltiples. Vamos, que yo estoy segura de que me haría gozar más, gracias a su experiencia y socarronería, que el mismísimo Cristiano Ronaldo –sé lo que me digo–.
Porque donde esté un hombre experimentado, que se quite cualquier niñato fogoso y bruto. Es como Lluís Homar, que aparece sorprendentemente sexy en la nueva película de Pedro Almodóvar.
No me extraña que haga gemir como una loca a la pesada de Kira Miró en el filme, porque yo misma gemía en la butaca imaginándome a Homar encima de mí. No me digas que no preferirías hacértelo con él antes que con Álex Ubago.
Pues eso... Yo querría tener ahora mismo encima todo el rato a uno de esos maduritos para no tener que lidiar con encontrarme con la imagen de Penélope Cruz a cada instante. Vale que la chica triunfe, que salga guapísima en la nueva peli de Almodóvar y que haya hecho mundialmente famosa la localidad de Alcobendas, pero ¡basta ya!
Me encuentro su careto en las revistas, en el cine, en la tele, en las marquesinas, en las webs de cotilleos... Como me descuide, ¡cualquier día de estos me la tropiezo dentro de mi tanga! Y por ahí no querría pasar.
Para eso, antes prefiero mil veces que se me presente en el salón de casa Sofia Loren a tomar café y a contarme cotilleos de su vida. No te digo yo que no acabase a sus pies. Y no solo porque la admire, sino porque, aun hoy día, me sigue pareciendo una señora supersexy. De nuevo, hay que rendirse a los encantos de la madurez de señoras tan estupendas como la Loren, ¡qué glamour, qué clase, qué saber posar!
Yo me montaría un sandwich con ella y con Michael Jackson y me sentiría algo así como la hermana lista de Lady Gaga, porque algo del talento de esos dos monstruos se me pegaría con el roce, digo yo. Claro que con Michael tendríamos que llevar cuidado, porque si le agitamos mucho igual se nos desintegra de golpe... ¡Y a mí que cada día me recuerda más y más al hermanito timidín, pálido y escuchimizado de RuPaul!
Por cierto, ¿piensas comprarte alguno de los miles de artículos que Michael saca a subasta para sanear su economía? Yo daría la vida por unos calcetines recargaditos de swarovskis. Ahí lo dejo, para quien lo quiera reflexionar.
Desde luego, ahora que dicen que las drags van a resurgir del agujero negro en que se metieron en los 90, habrá que pensar que, con los tiempos de crisis que corren, mejor reciclar todos los complementos posibles para que montar los circazos salga rentable y económico. Quizá también debería plantearme pujar por algún top de Janet Jackson con abrefácil para enseñar tetita...