Según Arnold Hauser, “el arte tiene provocaciones con las cuales polemizamos”. Emma Thompson, como buena diva, como buena superviviente tras años en el negocio, tiene tantos seguidores como detractores, y es uno de los rostros más clásicos del cine de hoy. Cuando uno piensa en una novela de Jane Austen ve su rostro. Cuando uno hace un cásting ideal para una película de los años 30, 40 e incluso 50, su nombre es cita obligada. Y si cualquier actriz inglesa precisa de consejo, acude sin dudarlo a su elegante casa. Kate Winslet lo hizo y protagonizó la película de su vida, Titanic.
Hija de actriz y de director, Emma Thompson es una artista preparada, con formación, recursos y una gran dominio de la lengua, que demuestra con virtuosismo en sus premiados guiones y adaptaciones. Estudió en la Universidad de Cambridge, y se graduó en la especialidad de Filología inglesa. Siempre ha estado vinculada al mundo académico y eso se nota cuando habla. Inició su carrera artística –con casi 30 años– por la puerta grande, en el West End londinense, demostrando que se puede tener éxito en la profesión con más de 20 años y menos de 50. Su debut no solo le reportó un papel importante en la serie Fortune of War para la BBC, también le permitió conocer al hombre que estaría presente en su vida durante algunos años, trabajando codo con codo con ella, Kenneth Branagh. Como si de una película se tratara, Kenneth se declaró en Central Park... Sin embargo, fue mucho ruido para pocas nueces, pues el amor no resultó eterno.
Thompson interpreta de acuerdo con sus propias finalidades y aspiraciones. Traslada un sentido a todo lo que hace, aunque en ocasiones su carrera sea poco coherente y algo tremenda. Jamás podré olvidar su papel en Junior, junto a Arnold Schwarzenegger, y sus mágicas apariciones en la saga de Harry Potter, aunque supongo que son cosas que no se pueden evitar... En estos tiempos de igualdad, conciliación familiar y libertad, Emma ha destacado siempre como una auténtica mujer de hoy, pese a su imagen un tanto sepia tras tantos papeles de época. En 1999 nació su hija Gia y tuvo que guardar reposo. Durante ese tiempo, Emma escribió diversos borradores de guión, e incluso quiso ponerse en las manos de Pedro Almodóvar, pero no pudo ser. Love Actually logró cambiar su tendencia hacia las películas de factura delicada y acercar a Thompson a las nuevas generaciones.
Siempre ha sido una actriz comprometida y reivindicativa. Manifestó públicamente su desencanto hacia Tony Blair por su participación en la guerra de Irak, protagonizó una TV movie para denunciar el terror del cáncer y siempre se ha posicionado cuando las circunstancias lo han requerido. Su vuelta a la gran pantalla resulta espectacular y coherente, pues regresa al cine de época con una adaptación. Interpretando a una severa matriarca católica del periodo de entreguerras, brillará a partir del 31 de octubre en Retorno a Brideshead, novela que cobró fama gracias a la inolvidable serie británica. Lo de siempre para Thompson; sin complejos, sin temores, mostrando lo que tan bien sabe hacer. ¿Para qué perderse buscando papeles más contemporáneos? Mucho mejor así.