Con ganas de pasarlo bien, nos subimos con Marlango al nuevo Fiat 500C para que Leonor Watling, Alejandro Pelayo y Óscar Ybarra nos hablen de Life In The Treehouse, su trabajo más buenrollista, y de la gira con que lo presentan en vivo.
Entrevista Pablo Giraldo
"¿Has visto estas fotos?", dice Alejandro Pelayo. Si alguien se ha pensado que Marlango van de serios, estas imágenes no van a confirmar esa faceta del grupo. "Depende de con quién nos comparen somos los más frívolos o los más pseudointelectuales del mundo. Creo que estamos en la clase media de todo, nuestro oficio no es tan extraño a ojos del público", insiste. Esta sesión de fotos -con un invitado de excepción, el nuevo Fiat 500C, la versión descapotable del benjamín de la familia Fiat que acaba de nacer- echa por tierra la idea de circunspectos que persigue al mal definido como trío de jazz. "Eso es lo último que somos. La gente escucha un piano y una trompeta y piensa que hacemos jazz, pero no tiene nada que ver con nosotros", aclara el pianista. "A veces nos han invitado a festivales de jazz y nos sentimos los raros de la clase. Si hacemos canciones es porque no sabemos comunicarnos de una forma verbal tan bien como lo hacemos a través de las melodías. En realidad, nos interesa más la voz del que escucha que la nuestra como intérpretes".
Probablemente ellos sean los primeros sorprendidos al haber podido publicar un cuarto álbum, más de dos años después de The Electrical Morning. "Somos unos privilegiados", dice Leonor Watling. Ella y Alejandro Pelayo son las cabezas más visibles de un proyecto que también incluye al trompetista Óscar Ybarra -siempre en un plano más discreto-, que comenzó en 2004 y que muchos entendían en su momento como el capricho esporádico de una actriz metida a cantante.
A día de hoy, Marlango culminan su trayectoria con Life In The Treehouse, un disco que la prensa se ha cansado de definir como el más luminoso y optimista de su trayectoria, aunque sus letras no indiquen lo mismo. "Creo que sí que hay una parte en la composición de este disco en la que nos dimos cuenta de la suerte que teníamos. Con la crisis todos hemos perdido algo, pero muchas veces eran cosas que ni siquiera necesitábamos. El álbum viene de ahí, de esas ansias tan poco sanas de ir siempre a más, de tener una casa más grande cuando a nosotros nos parecía más bonita la casa en el árbol. La suerte es encontrar el tiempo en tu vida para subir a ella", dice Leonor. El trío se cansó de arrastrar -y fomentar- esa imagen de músicos tristes y atormentados y, como reacción a todo eso, han publicado esta ‘vida en la casa del árbol'. "Empecé a notarlo mucho al final de la gira anterior cuando versionábamos Vete de Los Amaya. Cada día me costaba más porque la letra es supertriste y no me apetecía cantarla. Aunque no quieras, como intérprete estaba haciendo llegar unas palabras que no quería".
Al final han sido las once nuevas canciones las que han terminado por llevarles a sitios más livianos y relajados, porque el esfuerzo que conlleva el sufrimiento, dicen, no les compensa. "Me gusta que no se le dé importancia a las letras por eso de que son inglés", explica Watling. "Yo, por ejemplo, no entiendo a Thom Yorke cuando canta en Radiohead y me encanta que la canción diga cada día lo que yo quiero. En ese sentido no hace falta explicar qué dice cada tema, pero por otro lado, las letras no son ‘qué bonito es esto', sino que como todo nos parece ruido y secretos a nuestro alrededor, preferimos ponernos a bailar y ya está".
MANO A MANO
Life In The Treehouse está plagado de colaboraciones de lo más diverso. Por aquí se pasean desde Pereza a Rufus Wainwright o Jorge Drexler, pero hay que agudizar mucho el oído para escuchar sus aportaciones. "Es una clara muestra de cómo trabajamos. Nunca hemos escrito todavía un tema para dos voces pensado para un cantante en concreto. Siempre que grabamos canciones nos cuesta mucho terminarlas y al final acabas por abandonarlas. Luego te das cuenta de que esto es como cocinar, siempre le puedes poner algún condimento más. Afortunadamente, tenemos la suerte de tener muy buenos amigos con mucho talento y muy generosos a los que poder llamar para que nos echen una mano, pero no para hacer un dueto, que puede que algún día sí lo escribamos, sino más bien para jugar juntos", dice la actriz y cantante. "Y la prueba está en que a veces son ellos los que entienden las canciones mejor que nosotros y aportan el toque justo", comenta Óscar.
El resultado es un batiburrillo de amigos artistas que muy difícilmente se reunirían en otro proyecto, sin que ninguno impusiera su forma de tocar. "Bueno, con Rufus [Wainwright] sí me pasó. Cuando escuché la canción quería que quitaran mi voz y la grabara él solo", dice Leonor a propósito de The Answer. El trío se lanzó a llamar al cantante y, aprovechando su último concierto en Zaragoza, se fueron a tomar un café con él para convencerle. "Le mandamos tres canciones, pero yo creía que nos iba a decir que no, porque estaba grabando su disco. Al final dijo que le vendría bien para distraerse". En la otra cara de la moneda se encuentran Pereza, un dúo que los fans de Marlango difícilmente casarán con el estilo soul del grupo. "La gente tiene una idea preconcebida de cómo es Pereza y tiende a pensar que no nos parecemos en nada, pero nuestros mundos no están tan lejos", aclara. "A mí me encantaría juntar a Leiva y Rufus en un mismo escenario, para mí son el mismo tipo de artista", dice Alejandro. Por último, y, en contra de lo que se pueda pensar, basta que Leonor Watling sea pareja de Jorge Drexler para que "tendamos a separarnos un poco en lo profesional, que no tenemos que demostrar nada", dice. Si al final accedió a colaborar con él en dos temas del disco fue por la insistencia de su compañero Alejandro. "Recuerdo que cuando propuse el nombre de Jorge para hacer la voz masculina, Leonor estaba muy reticente, pero luego lo ves y dices, qué más dará lo extraprofesional", afirma. "Es muy sano porque no se parece en nada a lo que hacemos por separado. Yo he cantado con él en su disco porque había escrito una canción con mi tesitura de voz en la cabeza. Aquí es justo al revés, si estuviera intentando ligar con él a lo mejor sí que lo hubiera hecho más manifiesto...", comenta entre risas Watling.
AMOR DE MADRE
No hay que investigar mucho para saber de dónde les viene a Marlango el punto naïf protagonista del álbum. La causa es la reciente paternidad de dos de los miembros, Leonor y Alejandro, algo que conlleva inevitablemente firmar nanas y baladas a granel. "Es lo que haces, sí, pero eso saldrá más en el siguiente disco porque, en mi caso, al menos, no es algo tan inmediato", dice ella. "Hay tantos tipos de maternidad como de persona. No te hace mejor, pero es la excusa perfecta para lo que quieras, desde para trabajar el tiempo que te dé la gana hasta para no salir de tu casa. Es el catalizador que potencia lo que ya eres", continúa. El trío insiste en que ese punto siempre lo han tenido y que los acontecimientos recientes solo lo han desatado. "Es algo recurrente en todos nuestros discos, pero ahora más porque tenemos un día a día en el que jugar ocupa un tiempo importante. Además de ser una tarea obligatoria, es clave para nuestro trabajo. Ojalá no lo perdamos nunca, porque es algo muy útil. Es inevitable que cuando tienes un bebé tiendas a buscar los ritmos que le gusten", asegura Alejandro.
EL ÁLBUM LIFE IN THE TREEHOUSE ESTÁ EDITADO POR UNIVERSAL. MARLANGO ACTÚAN EL 16 DE ABRIL EN TOLEDO (CÍRCULO DE ARTE) Y EL 20, EN BARCELONA (TEATRE DEL LICEU).

Los he visto en vivo y he flipado... sensualidad pura