La excentricidad de sus personajes le ha hecho especializarse en papeles de mujeres desquiciadas. En La ley de la selva, escrita por Elvira Lindo, Mariola Fuentes da buena muestra de su resuelto carácter interpretando a un ama de casa harta de su rutina, pero con una novedad: es la primera vez que lo hace sobre las tablas de un teatro.
Entrevista Daniel Fraile
SHANGAY EXPRESS: Con lo teatrera que eres cuesta creer que esta sea la primera vez que haces teatro...
MARIOLA FUENTES: Pues sí, es la primera. Tampoco me lo habían propuesto muchas veces, la verdad, y en este país siempre hay que hacer lo que le proponen a una, no lo que una quiere. Yo he hecho mucho cabaret y mucho playback, pero una función normal con un texto al uso nunca lo había trabajado. Creía que iba a ser raro, pero la verdad es que no me siento extraña; es como si estuviera haciendo otra vez cabaret, aunque esto no tenga nada que ver.
S.E: Por eso de que es la primera vez, ¿mejor escoger una comedia antes que montar un drama?
M.F: Ha sido casualidad, yo no he dicho que sí porque fuera un texto cómico y de Elvira Lindo, pero estoy encantada de que haya sido así, porque estoy muy unida a Elvira gracias sobre todo al cine. Además, la risa no se puede fingir, el aplauso siempre puede ser por compromiso, pero la risa no. Si aquí la gente se ríe es porque le divierte, y yo echaba de menos ese contacto con el público. Espero que esto sirva para que los directores piensen en mí para repetir la experiencia.
S.E: Interpretas a un ama de casa cansada de su rutina. ¿Te va el papel de maruja?
M.F: Yo no tengo esa mentalidad de entrega total al marido y a la casa, pero el otro día me decía una amiga que clavo el concepto de maruja a la perfección, y eso debe ser porque me sobran las referencias. Mi mente ha ido absorbiendo desde que era pequeña todo ese tipo de cosas, y aunque yo nunca pensara manifiestamente que quería ser actriz de mayor, reconozco que se me veía venir, porque yo no hacía más que fijarme en qué decían o hacían las señoras en el mercado, en el autobús... Todo eso se me ha quedado en el disco duro y, para cierto tipo de personajes, me viene muy bien. No sé, siempre he sido payasa, muy a lo Pepe da Rosa, sobre todo en el colegio, pero claro, en ese momento una no piensa que le vaya a servir para el futuro... Lo que le pasa a mi personaje es que está amargado. Se da cuenta de que no puede estar en casa esperando a que le cambie la vida y se tira a la calle en busca de una independencia emocional que encuentra en brazos de un vecino.
S.E: ¿Encajas más en la faceta de depredadora?
M.F: Ninguna de las dos, yo no he sido muy devorahombres. Sí he podido parecerlo, pero nunca lo he sido.
S.E: ¿A qué hace referencia entonces La ley de la selva?
M.F: Pues a que aquí cada uno va a lo suyo. Si Elvira especifica que los tres papeles masculinos los tiene que hacer el mismo actor es porque para mi personaje son iguales, le ofrecen y representan lo mismo.
S.E: ¿Coincides con el estilo costumbrista de la obra?
M.F: Totalmente, a mí me gusta tanto el exceso como la naturalidad. La manera que tiene Elvira de dialogar, de hacerlo todo tan normal y de escribir sus artículos me encanta. Esa es la razón por la que llega tanto a la gente, porque escribe con una cotidianidad fantástica.
S.E: ¿La locura y el histrionismo de tus personajes es marca de la casa o te lo piden los directores?
M.F: Es lo que me ofrecen, me han dado siempre locas con mucho carácter. Ahora, si me das una triste de la vida también te la defiendo sin problemas. De hecho, lo último que hice para la tele fue un dramón para Hospital Central que no tenía ni puta gracia.
S.E: Pero con tu carácter se lo pones en bandeja a directores como Almodóvar o Albaladejo...
M.F: Eso es porque desde que veía con mis amigos las primeras películas de Almodóvar hace años ya notaba que era un tipo de cine muy cercano a mi rollo, al igual que con Albaladejo, que tiene un sello que me vuelve loca.
LA OBRA LA LEY DE LA SELVA SE REPRESENTA EN EL TEATRO ARENAL (C/MAYOR, 6) DE MADRID.