Museo Thyssen-Bornemisza - Pº del Prado, 8
Inicio: 14/02/2012 | Cierre: 20/05/2012
Decía Hugh Grant en Notting Hill que la felicidad no es completa sin una cabra tocando el violín. Si alguien no se cansó de endosarles violines a las cabras, ese fue el ruso Marc Chagall, pintor de vanguardia al que el Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid dedica hasta finales de mayo la que es su primera retrospectiva en nuestro país. Más de 150 obras procedentes de colecciones e instituciones públicas y privadas de todo mundo -hasta un total de viente museos y colecciones han cedido sus obras, muy especialmente el Pompidou de París y la propia familia del pintor- repasan la trayectoria de uno de los artistas más destacados del siglo XX, un creador singular con un estilo personal e inconfundible que ocupa un papel clave en la historia del arte reciente.
Jean-Louis Prat, presidente del Comité Chagall, ha sido el encargado de diseñar un circuito que nos acerca el estilo expresivo y colorista del pintor ruso, muy vinculado a sus experiencias vitales -murió en 1985 después de una vida casi centenaria que le permitió presenciar los acontecimientos más relevantes del siglo- y a las tradiciones religiosas y populares de la comunidad judía rusa. En su paleta combinó ciertos elementos de la vanguardia cubista, del fauvismo y del orfismo de Robert Delaunay para crear un estilo personal y difícilmente clasificable. Trabajador incansable, siempre abierto a nuevas experiencias y conocimientos, su producción artística es rica y abundante; estuvo dispuesto a explorar nuevas técnicas -óleo, grabado, escultura, cerámica, vidriera, entre otras- y a acometer trabajos como el de ilustrador de libros, gracias a la bohemia literaria que solía frecuentar y en la que se rodeaba de poetas y escritores como Breton, Malraux, Cendrars o Apollinaire.
Maestro del color, los tonos azules, verdes, rojos o amarillos de Chagall vibran con distintas intensidades hasta realzar el contenido de unos cuadros plagados por personajes reales y fantásticos -violinistas, rabinos, parejas de enamorados, saltimbanquis o sus famosas cabras- que configuran un mundo en el que todo parece posible.
Andrea Miotto
