Dice sufrir de incontinencia musical, por eso es uno de los hombres más prolíficos en la música de nuestro país. A Javier Limón nadie le quita la etiqueta de productor estrella, pero él quiere que su último trabajo, Mujeres de agua -en donde colaboran Buika, Estrella Morente, La Shica o Eleftheria Arvanitaki-, sea recordado por su labor como compositor.
Entrevista Pablo Giraldo
Foto Miguel A. Fernández
SHANGAY EXPRESS: ¿Cómo surge la idea de este Mujeres de agua?
JAVIER LIMÓN: Después de trabajar con Eleftheria Arvanitaki, me di cuenta de que hay una serie de cosas que todos los países ribereños del Mediterráneo tienen en común. A partir de ahí, empecé a buscar por esos países las típicas canciones olvidadas o escondidas, temas acojonantes que son unas joyitas y en las que me he inspirado para componer. Cuando di con el repertorio comencé a buscar a las intérpretes.
S.E: No hay nada como tirar de agenda para un disco de este tipo.
J.L: Desde luego. Tengo muchas amigas y todo mi equipo son mujeres, desde la ingeniera de sonido a mi mánager. Creo que en el mundo de la música, y en el del flamenco y el jazz en concreto, las mujeres están infravaloradas. Parece que solo pueden cantar y bailar. Yo tengo una relación muy natural con ellas, y el noventa por ciento de los discos que produzco son de artistas femeninas, de Victoria Abril a Luz Casal. No sé por qué, pero me va mejor con ellas. Habría que llamar a algún psicoanalistas para que lo explicara... Este disco en concreto está dedicado a las mujeres que no han podido cantar en él, porque, por ejemplo, yo quería que participara en el disco una intérprete iraní que finalmente no pudo hacerlo. No es que yo sea un cansautor coñazo que vaya haciendo propaganda, pero quería dejar clara la situación de las cantantes del Medio Oriente. Al margen de eso, respondieron todas las cantantes a las que se lo pedí. Ha sido toda una satisfacción, y ahora está siendo una locura coordinarlas a todas, porque vamos a organizar conciertos con las doce en ciudades como Madrid y Barcelona. Me suelo complicar la vida bastante con esas cosas.
S.E: Mezclar soniquetes del Kurdistán con bulerías es una combinación un poco extraña...
J.L: Sí, pero me gusta mezclar todo eso y que el resultado no sea un coñazo. Cuando termino un disco pueden pasar un año o dos hasta que lo puedo volver a escuchar relajadamente sin darle vueltas a los trucos de estudio que he utilizado. Sin embargo, con este lo he podido escuchar desde el primer momento por lo sofisticado de la propuesta: doce canciones con doce pedazos de artistas.
S.E: Sueles involucrarte en varios proyectos a la vez. ¿Sufres de hiperactividad musical?
J.L: De la musical y la no musical. Soy un tío absolutamente hiperactivo, pero no creo que tenga el don del buen gusto. Mi única solución es generar mucha obra para hacer criba y elegir lo mejor. Hay muchos proyectos en los que me encantaría estar, pero me doy cuenta de que mis aciertos se basan a veces en decir que no a determinadas cosas. Ahora quiero dedicarme más a la parte creativa y de composición que a la de producción.
S.E: ¿Te molesta que te identifiquen antes como productor que como compositor?
J.L: Antes me molestaba que me llamaran productor, porque en el mundo de la música se vincula a los proyectos de una manera distinta a como lo hace en el cine. El productor en música vendría a ser como el director de cine: decide el repertorio, los intérpretes y participa en el proceso creativo. Ser productor ejecutivo de tu producto es muy bueno, porque te fuerza a mantener los pies en la tierra. Cuando sabes lo que cuesta un instrumento, se te quita todo este misticismo absurdo que tienen los artistas y que puede llegar a ser peligroso. La profundidad en el arte es muy relativa, por eso a mí me gusta la gente pragmática, como Lady GaGa o Paco de Lucía.
S.E: ¿Te ha llegado a interesar musicalmente Lady GaGa?
J.L: No. Lo que sí he estudiado es el hecho de que todo el mundo la estudie a ella. A nivel musical no me interesa, creo que no aporta nada, hace lo que cualquier niña del Bronx de catorce años que toca y canta. A mí lo que me sorprende es el ladygaguismo, eso sí me interesa.
S.E: Participaste en el montaje de Enamorados anónimos. ¿Te sigue interesando el teatro musical?
J.L: Me interesa mucho, pero la parte negativa del teatro musical en España es que se tiende a escoger canciones famosas y escribir sobre ellas un libreto normalmente aburrido y sin sentido. Habría que acudir al modelo anglosajón y al alemán, donde la música está al servicio de la historia. La gran cuenta pendiente en nuestro país es componer musicales propios y sobre nuestros mitos.
S.E: ¿Qué otros proyectos preparas?
J.L: Después de Mujeres de agua vendrá Hombre de fuego, en donde musicalmente me iré más al Medio Oriente, y al que me gustaría invitar a Jorge Drexler y a Antonio Carmona.
EL ÁLBUM MUJERES DE AGUA ESTÁ EDITADO POR CASA LIMÓN/UNIVERSAL MUSIC.