Su mera presencia justifica un musical como Burlesque. Tras años alejada de la gran pantalla, regresa junto a Christina Aguilera en un divertimento que le ha recordado lo mucho que le gusta la interpretación, y que supone una oportunidad estupenda para recordarle a todo el mundo que es una estrella como pocas.
Entrevista Agustín Gómez Cascales
Foto Andrew Macpherson © 2010 CTMG
"Cher se va a retrasar unos 20 minutos", me anuncian momentos después de haberme dejado a solas en el salón donde tendrá lugar nuestro encuentro. No se antoja demasiado para una estrella de sus características. Casi se agradece la posibilidad de tener tiempo para asimilar la relevancia de esta artista y lo estupendo que resulta que su participación en Burlesque le haya traído de promoción a España -oportunidad perfecta para protagonizar su tercera portada de Shangay-. Es evidente que, aun siendo el suyo un papel secundario en la película con que debuta en la dirección Steve Antin (realizador de videoclips abiertamente gay, que en su momento también tuvo cierta relevancia como actor), Cher se ha convertido en el principal reclamo promocional de Burlesque. Llama mucho más la atención su retorno al cine después de una década que el debut en la gran pantalla de Christina Aguilera -quizá porque no le pilla precisamente en un momento dulce de conexión con el público-.
Momentos antes de que haga su entrada Cher, lo hacen dos latas de Dr. Pepper, su refresco favorito. No tarda en entrar la estrella, mucho más discreta que la noche anterior en el preestreno realizado en la Gran Vía -un acto multitudinario en el que asegura que se divirtió horrores-, con un café de Starbucks en la mano y acompañada por su asistente personal. Ojea un ejemplar de Shangay mientras le recuerdo que, hace doce años, coincidiendo con el lanzamiento de su legendario Believe, organizamos una inolvidable fiesta en Joy Eslava para celebrar también los 100 primeros números de la revista. "Fue una de las pocas actuaciones en clubs que hice para presentarlo, sí, me acuerdo". Y da un sorbo a su inseparable café. Le comento que es obvio que en estos momentos no parece demasiado motivada por la música disco, y asiente. "Aunque estoy muy contenta con los remixes que han hecho de You Haven't Seen The Last Of Me", apunta, "con lo cual no estoy del todo desconectada de ese mundo". Se agradece que esté al tanto de las versiones que han firmado Almighty, Dave Audé y Stonebridge, que la devuelven a las pistas coincidiendo con el estreno de Burlesque, donde interpreta a Tess, la dueña de un club que ve peligrar su local y donde, ya pasados sus días de gloria, da la oportunidad a jóvenes ambiciosas de demostrar sus talentos.
SHANGAY EXPRESS: ¿Por qué accediste a interpretar un papel tan pequeño?
CHER: Porque me apetecía rodar una película en la que pudiera cantar. Y el papel de Tess me parecía sencillo. Pensaba poner toda mi energía en él, como hago con cada trabajo, pero sabía que no me resultaría complicado. Ya he hecho personajes que me requerían poner acentos extranjeros y cosas así, y ni siquiera esos me resultaron difíciles. Lo importante para mí es interpretar a personajes que tengan una consistencia y una vida propia, que los sienta auténticos al verlos en la pantalla.
S.E: Imagino que te habrán ofrecido papeles más jugosos durante estos años de parón, aunque no los hayas aceptado.
C: Sí, varios. Me habría encantado haber rodado con Meryl [Streep] Mamma Mia!, por ejemplo, pero el rodaje coincidía con una de mis giras y no pude. Entiendo que haya a quien le sorprenda que vuelve al cine con Burlesque, pero no hay que darle más vueltas: la he hecho porque me apetecía. No tenía claro ni siquiera que pudiera terminar siendo una buena película, pero el hecho de que fuese musical fue decisivo. Y cuando supe que Stanley [Tucci] estaría en ella no lo dudé, me apetecía horrores rodar junto a él.
S.E: Tucci interpreta a Sean, el mejor amigo de Tess, que, por supuesto, tenía que ser gay...
C: Obviamente [risas]. Un tío que lo abandona todo con tal de ayudar a su amiga y que se encarga del vestuario de un show de burlesque tiene que ser gay. No me imagino a un hetero disfrutando tanto con una vida así.
S.E: ¿Han sido siempre tus mejores amigos homosexuales?
C: Desde que era muy joven, sí. Y cuando empecé a trabajar en este mundo hice muchos más. Imagínate: bailarines, diseñadores de ropa...
S.E: Cam Gigandet enseña más carne que cualquiera de las chicas, Christina Aguilera incluida. ¿Es la prueba definitiva de que Burlesque busca ante todo la complicidad de las mujeres heterosexuales y los hombres homosexuales?
C: Es lo que deduciría yo... Cam es muy popular a todos los niveles, chicas y chicos le adoran, así que nadie se va a quejar porque tenga alguna secuencia de desnudo más o menos gratuita, ¿verdad? Así, todo el mundo contento.
S.E: Aunque no tiene ese punto kitsch que permite que otros musicales se conviertan de inmediato en películas de culto en el mundo gay. ¿Cuáles dirías que son sus virtudes?
C: En primer lugar, que está maravillosamente rodada. En segundo, que las coreografías son simplemente fantásticas, algo que no sucede en todos los musicales. Chicago, por ejemplo, que me parece una joya, era una adaptación de una función que ya había triunfado en Broadway, con lo cual llegaba al cine con ventaja, con un guión sólido y canciones ya conocidas. En este caso se corría un riesgo mayor, al ser una obra completamente original, y eso hay que valorarlo. Stanley y yo nos esforzamos para que todo el mundo disfrutara durante el rodaje; pensábamos que era fundamental que el ambiente fuese distendido en el set para que eso se transmitiera luego en la pantalla. Y la verdad es que el reparto es estupendo, empezando por Christina [Aguilera], que pienso que está muy bien para ser la primera vez que actúa. Burlesque es irregular, no lo negaré, pero divertida. No creo que nadie espere más, es una película con la que pasar un buen rato en el cine comiendo palomitas y punto.
Una leyenda que alimentar
S.E: ¿Tienes ganas de hacer una película con mayores ambiciones artísticas?
C: [Rotunda] Sí. Esta me ha recordado lo mucho que me gusta actuar. Hacía tanto que no interpretaba que lo había olvidado. Ahora no dejo de pensar en lo mucho que disfrutaría con un personaje arriesgado. Estoy valorando dos guiones, pero no terminan de convencerme. Necesito encontrar un personaje completamente alejado de mí y de lo que el público espera de mí, y eso no es fácil. Se ruedan poquísimas películas con personajes protagonistas femeninos, sobre todo de una cierta edad, así que hay que buscar con paciencia para encontrar la joya con la que una sueña.
S.E: Cuentas con una gran ventaja, que no aparentas la edad que tienes.
C: Aun así es complicado [risas]. Es lo bueno de Tess en Burlesque, que se supone que es una mujer mucho mayor de lo que aparenta, pero que está estupenda porque ha sido bailarina, sigue cantando en su club y se viste y actúa igual que cuando era joven. Como Tess se dedica al espectáculo, no quiere aparentar la edad que tiene. Que ni sabemos, por cierto.
S.E: Pensaba que tú habrías exigido que Tess fuese una señora con una apariencia tan glamourosa. Porque, en teoría, es una artista en plena decadencia...
C: Esa es responsabilidad de Steve Antin, nuestro director. Él quería que todo el mundo saliera espectacular, y trabajó mano a mano con el director de fotografía para lograrlo. Era uno de sus principales objetivos, que la película tuviese una enorme fuerza visual. Recuerdo la primera vez que fui a su oficina; ya había rechazado este proyecto en varias ocasiones, no tenía claro que debiera embarcarme en él. Me convenció cuando nos vimos cara a cara y me explicó sus intenciones. Tenía todas las paredes del despacho cubiertas con imágenes maravillosas, y me fue explicando cómo pensaba rodar cada una de mis secuencias. El look de la película era lo principal para él. Y todas salimos estupendas. Claro, que en el caso de mis compañeras se daba por hecho, porque ninguna pasa de los 30. Christina tenía 29 años cuando rodamos.
S.E: Lo sorprendente es que tú apareces más sexy y poderosa que la propia Aguilera. ¿Podemos afirmar que una actitud sugerente y desafiante no depende de la edad de quien la transmite?
C: ¡Hombre, ya lo creo! Puedes ser joven y guapa y no tener ninguna actitud. Lo que sucede es que cuantos más años cumples, más te tienes que esforzar para seguir transmitiendo una determinada fuerza. Porque con cierta edad cobra más peso tu presencia que tu imagen, y no es tan fácil seguir mostrándote con la misma frescura. La suerte que tengo yo es que siempre he ido sobrada de actitud y fuerza, eso no ha cambiado.
S.E: Burlesque se promociona con la frase "Hace falta una leyenda para crear una estrella". ¿Fue muy diferente interpretar a una leyenda de ficción que ejercer como tal en la vida real?
C: Jamás me he sentido como una leyenda viva. Y tampoco pensaba en Tess como tal. Me parece una frase estupenda para el póster, pero tiene poco que ver con lo que se cuenta. Son muchos los detalles que no terminan de tener sentido en la película: por ejemplo, ¿cómo no va a estar arruinada esa tía si, con el club en bancarrota, tiene a tanta gente empleada, entre bailarinas, camareros y demás? Claro, que esos detalles son los que hacen que la película resulte divertida.
Suerte y simpatía
S.E: ¿Qué hace falta para mantener un estatus privilegiado como el tuyo y una imagen pública tan poderosa?
C: Suerte. Hay artistas con mucho más talento que yo que no han sido tan afortunados. Y también ayuda caer bien. Hay muchas actrices maravillosas que no consiguen conectar con el público, y si la gente no te coge cariño todo es más complicado. Es algo que intenté enseñarle a Christina durante el rodaje: una artista debe olvidarse de algunas prioridades personales y hacerse accesible al público. Obviamente, marcas unos límites, pero es importante ser agradable e interesarte por la gente que te rodea. Si optas por encerrarte en ti misma y no te ilusionas por las experiencias que te esperan ahí fuera y por la gente nueva que puedes conocer, terminas por resultar aburrida.
S.E: Si el éxito profesional te diese inesperadamente la espalda, ¿te animarías a regentar un club de burlesque?
C: [Risas] ¡No, nunca! Habría otras muchas cosas a las que me apetecería dedicarme, como escribir o dirigir. Disfruté mucho realizando una TV movie [una de las historias que componían Si las paredes hablasen, de 1996], y es una experiencia que me gustaría repetir. Creo que se me da bien ponerme tras la cámara, y la puesta es escena es una actividad que me fascina. Siento que tengo un don para la composición de los planos, disfruto rellenando el espacio ante la cámara con objetos y moviendo a los actores por él.
S.E: En febrero se terminará tu residencia en Las Vegas, tras más de 200 conciertos en el Colosseum del Caesar's Palace. Se dice que muchos artistas van a Las Vegas a retirarse. No es tu caso, ¿verdad?
C: No. Para mí ha sido una experiencia completamente distinta a cualquier otra de mi trayectoria musical. Me he enfrentado a un público muy especial, y he disfrutado mucho con un espectáculo que me iba como anillo al dedo. Ahora me han ofrecido una nueva gira por Estados Unidos, pero me temo que la rechazaré. Necesito descansar. Y quisiera rodar una nueva película pronto. Aunque antes iré a Nashville a grabar mi próximo álbum. Así que, de momento, de retirarme, nada.
LA PELÍCULA BURLESQUE SE ESTRENA EL 17 DE DICIEMBRE EN CINES DE TODA ESPAÑA.