Muy en la línea de las producciones de Men at Play, aquí también se apuesta por tíos hipermusculados, preferentemente de traje y en ambientes de oficinas o almacenes, dispuestos a quitarse la ropa cuanto antes, lucir músculos y entregarse a una frenética sesión de sexo.
El fetichismo descarado está plenamente justificado en una cinta sin desperdicio en la que se apuesta por la concisión.
Bjorn sigue en su mundo. Y nosotros, encantados de que comparta su universo estético.
Apuesta por el amor en el Orgullo de Madrid.
Ese evidente objeto de deseo...
Seguimos poniéndonos al día en las últimas entregas de Hot House.
El realizador Kristen Bjorn cede en esta ocasión el protagonismo a un joven director español.