En esta ocasión, las fantasías hechas realidad por Jalif tienen que ver con currantes que se lo montan con compañeros, y que no dudan en dejar el trabajo un rato para echar un buen polvo.
Hay palabras y sentimientos que se tienen que expresar en los márgenes de la intimidad de una pareja, al oído, en una carta personal y privada... Y una de esas cosas es una declaración de amor.
Esta producción de Michael Paris es básica en su planteamiento y muy resultona.