No es lo mismo cuidarse a los 20 o a los 30 que a los 40 y en adelante. Como los hábitos de belleza deben ajustarse a cada franja de edad, nos hemos rodeado de tres atractivos y reconocibles rostros de diferentes generaciones para que nos expliquen sus rutinas y trucos para ponerse guapos en este especial de belleza. ¿Con cuál te identificas?
Entrevistas Pablo Giraldo
Fecha de nacimiento: 25 de marzo 1982
De actualidad por: El lanzamiento del álbum "A contracorriente"
A este cántabro de veintiocho años no le van los términos medios, lo suyo es todo o nada. Ya de pequeño despuntaba por su afición al fútbol, pero de aquel adolescente que entró en Operación Triunfo al renovado David Bustamante que ahora luce músculo en estas páginas hay un trecho. "Ahora que soy padre soy consciente más que nunca de que hay que cuidarse", reconoce. Bustamante es el más joven del trío de guapos que ilustra este reportaje, pero en lo que se refiere al cuidado de su imagen, el cantante tiene claro su objetivo. "Me he marcado el reto de estar mejor a los treinta que a los veinte, por fuera y por dentro", dice. ¿Cómo? A base de deporte. "Eso sí, lo acompañas con unas flexiones y una buena alimentación y obtienes un buen resultado", dice. En su caso, el deporte es una droga a la que está más que enganchado, sobre todo cuando se trata de correr y montar en bici, toda una ayuda para aguantar luego sobre el escenario, donde puede llegar a perder dos kilos por concierto. "Corro todos los días unos cuantos kilómetros y eso me hace sentir potente y en forma, y antes de cada actuación, otros ocho kilómetros", dice. La obsesión del cantante llega hasta el límite de preparar su cuerpo para un próximo triatlón, y eso que él, al contrario que sus dos compañeros de reportaje, vive antes de su voz que de su físico. "Ja, eso es como debería ser, pero es mentira".
Cualquiera diría que quien habla se presentó hace diez años en un programa de televisión con la raya al medio y camiseta y vaqueros ajustados. Echando la vista atrás y aunque aquí sea el más joven, Bustamante tiene un historial de looks dignos de mención, así que si alguien sabe de cambios de imagen, ese es él. "A lo largo de mi trayectoria los vestuarios no han sido los más adecuados, uno ha ido aprendiendo qué es lo que le sienta bien, pero ¿quién no se siente ridículo mirando atrás?", se pregunta. ¿Qué se le pasa entonces cuando revisa esos viejos looks? "Me descojono, pero por aquel entonces no te dabas cuenta de cómo podías ir así o de si tenías o no sobrepeso. Hay épocas en la vida en las que le das más importancia a esto de estar guapo, y cuando eres joven lo haces antes por los demás que por ti mismo". Aquella imagen era el resultado de una forma de ser que hoy por hoy le produce hasta cierta ternura. "Cuando eres un chaval no entiendes de esas cosas, sales de un pueblo donde has currado de albañil y no tienes ni idea ni de belleza, ni de moda ni de lo que es un buen corte de pelo", dice, aunque no sabe hasta qué punto aquella imagen sigue teniendo parte de culpa de la idea que transmite hoy en día. "Desprendía una imagen de niño inocente, inmaduro, emotivo y muy nervioso porque quería llegar cuanto antes adonde estoy ahora", dice. "Ahora, por fin noto que a mí y a mi música se nos toma en serio". A cada disco nuevo le ha seguido siempre un cambio de look, pero reconoce que el actual es con el que más cómodo se siente. "Me encanta este tupé años cincuenta. A mí el pelo largo no me favorece, mido 1'77 y tengo que saber que el pelo largo me hace más bajo".
Además de deporte, Bustamante tiene claro que a su edad hay que empezar a preocuparse por la hidratación. "Aparte de con cremas, la piel también la hidrato con muchos zumos, en especial un licuado de fruta de kiwi, naranja, zanahoria y manzana que me tomo con cada comida", dice, que en su caso son seis tomas al día, pero que controla mediante una dieta no demasiado estricta basada en algunos principios básicos. "El secreto es aprender a comer. No me verás comer hidratos de carbono después de las dos de la tarde, y las cenas las hago siempre muy ligeras", comenta. "Antes, por ejemplo, me encantaba ir de pedo con los colegas, pero ya me he ido quitando de las copas. Ya no tomo alcohol, ahora estoy más centrado y feliz". Reconoce que lo suyo le ha costado perder los doce kilos que decía que le sobraban y llegar a la figura musculada que tiene ahora. "Me cansé de mi físico y me planteé cuidar las comidas. Ahora no como grasas, las digestiones son mejores y descanso mucho mejor". Y, de cara al verano, Bustamante se alegra de que por una vez llegue a tiempo a su particular operación bikini. "Me alegra estar en forma para el buen tiempo. Me encanta estar moreno. En verano, el mejor tratamiento es poder descansar y tomar el sol en pelotas, pero el tema paparazzi no me lo permite".
Falta preguntar qué parte de responsabilidad tiene Paula Echevarría en el nuevo Bustamante. "Ella me ha enseñado qué es lo que más me conviene, pero a partir de ahí soy yo el que decido cómo cuidarme", reconoce. Insiste en que, en su día, su mujer le enseñó el interés por la moda y los tratamientos de belleza, y ahora es él quien disfruta con esas cosas. "El último tratamiento que he probado es uno fantástico a base de oxígeno en el centro de belleza de Carmen Navarro, que me vino genial", dice. "Me gustan las cremas de Shiseido y las hidratantes corporales en general. Me aplico dos, una para la cara y otra para el cuerpo, y me ducho siempre dos veces al día, tengo esa costumbre. Además, cada vez que salgo de casa me unto bien en crema para que la piel resplandezca, porque no soporto las pieles secas".
Fecha de Nacimiento: 22 de mayo de 1974.
De actualidad por: Ser jurado en "Más que baile" y preparar el musical "Avenida Q".
Si es a los veinte cuando la curiosidad por la estética aflora, a los treinta su uso comienza a ser imprescindible. La falta de tono y las primeras arrugas empiezan a dejarse notar, algo que Víctor Ullate, a punto de cumplir treinta y seis años, relaciona con la madurez a nivel personal. "A los treinta te notas muy cambiado, pero para bien. Aparte del físico, uno comienza a tener por fin una estabilidad emocional y económica", dice alguien que no se ha podido permitir descuidos con su cuerpo, primero en su carrera como bailarín y desde los veintiún años como actor. "A partir de los treinta, a un bailarín le empieza a entrar el vértigo. Después de los treinta y cinco es normal que comiencen los achaques y uno se tenga que plantear dejarlo", confiesa. Es normal cuando uno practica el tipo de baile que Víctor hacía, neoclásico y contemporáneo. "Era un trabajo muy físico, con un desgaste increíble. Cuando estás metido en esto tienes que estarlo al cien por cien y es muy absorbente. Además, te cuesta mucho quitarte del mundillo una vez que sabes que tienes que hacerlo. Ves bailar y te deprimes, pero yo ya estoy en otro punto", reconoce. En su caso, la interpretación no era un comodín a utilizar después de abandonar el mundo de la danza. Al contrario, el baile le ha ido llevando por esos derroteros. "Igual que cuando estás bailando cuentas una historia desde un personaje, lo mismo desde el trabajo de actor", dice. Ese ha sido un paso decisivo en su carrera, aunque nunca haya dejado al margen su faceta de bailarín, ya sea en musicales como Spamalot, como instructor en Fama, ¡a bailar! o más recientemente como jurado en Más que baile. "Con lo que más disfruto es haciendo musicales, me lo paso genial. Llevo quince años en el género y he hecho ya once o doce", comenta, aunque reconoce que ha tenido que ir adaptándose en el tiempo a un trabajo en el que el rendimiento físico es tan importante. "Empecé con musicales más bailados cuando yo estaba más fuerte en el baile, pero poco a poco he tendido a los musicales de pequeño formato en los que destaca más la interpretación y el canto que el baile". Lo de criticar el trabajo de los demás en diversos formatos televisivos vino luego. "Es que me lo paso muy bien, estoy acostumbrado a buscar las debilidades de los bailarines, aunque siempre intento que mis comentarios ayuden. Hay veces que se lo toman bien y otras no tanto".
A los treinta aparecen los primeros síntomas de envejecimiento en la piel del hombre, que debe empezar a preocuparse por la hidratación, los cuidados del afeitado diario y potenciar la elasticidad y luminosidad. "Sí que he notado que a partir de los treinta empieza lo malo", dice. "Todo en lo que no te tenías que fijar porque no te dolía o no tenías de los diez a los treinta, te llega ahora de golpe", comenta. Desde los dolores físicos -en su caso, pies y espalda- hasta las primeras arrugas y ojeras. "Cuando haces personajes físicos tan duros, luego te pasa factura". Víctor ha practicado desde acrobacias hasta artes marciales, y todo eso le permite tener un cuerpo tonificado, pero al que no le puede quitar ojo, sobre todo ahora que se está recuperando de un reciente accidente de moto que sufrió hace unos meses y que le restó potencia física. "En ese sentido, sí que tengo un cuerpo muy agradecido que me permite ponerme fácilmente en forma". ¿Qué hay entonces del miedo a envejecer? "No me asusta, creo que he ganado con los años, y no solo en experiencia", sentencia.
Abandonada la rutina del bailarín, los hábitos de Víctor Ullate para estar guapo y en forma pasan por frecuentar el gimnasio, correr asiduamente y practicar deportes de montaña y mar. "Me encanta el baile, pero me apetece hacer otras cosas, y el alpinismo y los deportes de riesgo son ahora mi mayor entretenimiento", confiesa. Cuando se trata de trucos de belleza, el bailarín y actor se guarda un as en la manga. "Juego con ventaja porque mi pareja es mi estilista". Así que con el profesional en casa, sigue sus estrictos consejos, aunque "luego me hago una limpieza de cutis una vez cada cinco años", bromea. Eso sí, en lo que se refiere a la dieta, vive una temporada un tanto rebelde. "Es que llevo toda la vida controlando las comidas, así que ahora estoy en una época en la que me permito ciertos excesos. Forma parte de la vía de escape del exbailarín".
Si hay algo en lo que especialmente se deja aconsejar, es en lo referente al cabello. "Me gusta llevar el pelo largo, pero ahora soy consciente de que quizá me quede mejor corto". No recurre a ningún tipo de producto especial para el cuidado del pelo, aunque huye de cualquier fijador que pueda dejar residuos porque, a su edad, el cabello también comienza a flaquear y empiezan a notarse indicios de alopecia. "Las entradas que tengo son ya de infancia", bromea. "Creo que tengo un pelo fuerte y no se me va a caer. A mi edad, si no he notado los primeros síntomas, es difícil que acabe completamente calvo", y recurre al aspecto de su padre, toda una figura de la danza con un físico envidiable para su edad. "Si es que tengo un padre que cada día está más guapo, no sé cómo lo hace. Como todo el mundo me dice que me parezco a él, sé que voy a conservar la belleza", dice entre risas. El que no se consuela...
Armando Del Río
Fecha de nacimiento: 6 de febrero de 1970
De actualidad por: protagonizar la serie "Gran Reserva"
Abordamos al actor Armando del Río en un momento crítico: acaba de sobrepasar hace nada la barrera de los cuarenta años, un momento idóneo en el que parece inevitable hacer balance profesional y personal. Él es el mayor en esta terna de belleza, pero al contrario de lo que se podría pensar, sus recién estrenadas cuatro décadas le pesan más bien poco. ¿Dónde queda, entonces, la temida crisis de los cuarenta? "Yo noté más la crisis a los treinta que ahora, al menos mentalmente. A nivel físico no noto mucho cambio. Eso sí, me he hecho el chequeo médico de rigor para ver si está todo en su sitio", bromea, pero por lo demás, el actor se aplica eso de que ‘los cuarenta son los nuevos treinta'. "Ahora hay gente con cuarenta que aún no ha hecho cosas que debería haber hecho a los veinticinco o a los treinta, como puede ser independizarse. Se nota que las cosas han cambiado y que la gente más joven, por falta de dinero o lo que sea, no puede hacer ciertas cosas que yo sí hice a su edad". Hace quince años, Armando del Río era un nombre recurrente cada vez que se mencionaba eso del ‘relevo del cine español', sobre todo a raíz de darse a conocer con Historias del Kronen. "En ese sentido me entra mucha añoranza. Supuso un pistoletazo de salida y no he dejado de currar nunca en esta profesión, más o menos dentro de unos límites, pero se echa de menos eso de tener grandes expectativas porque el tiempo te va poniendo en tu sitio", comenta. "He tenido muy pocos parones, pero también tengo que decir que hace más de tres años que no hago cine". En la contra está la tele, donde las dos últimas pruebas que hizo como actor le permitieron hacerse con un papel en Sin tetas no hay paraíso primero, y en la recién estrenada Gran reserva después. "Un cien por cien de acierto en la tele no está mal, pero el cine sigue siendo esa asignatura pendiente, aunque en la tele estoy muy cómodo porque hacía mucho tiempo que no curraba tan a gusto como con el equipo de Gran reserva". Y por si acaso, el actor ha sabido cubrirse las espaldas diversificando su carrera. Comenzó estudiando guión y dirección en una escuela de cine de Madrid y, aunque terminara dedicándose de pleno a la interpretación, no ha renunciado a su vocación de escribir y dirigir. "De momento solo he firmado un cortometraje, pero estoy de lleno con una obra de teatro que escribí hace tiempo y que empezaré a ensayar en septiembre".
En su caso -y al contrario de lo que sucede con la mayoría de intérpretes femeninas-, el miedo a envejecer no le preocupa en exceso porque "ahora es cuando me empiezan a llegar los papeles interesantes. Los que he hecho hasta el momento no dejaban de ser todos un poco lo mismo, y ahora espero terminar siendo un actor de carácter, que es lo que más me gusta". A eso quizá ayuden los achaques propios de la década de los cuarenta, cuando la piel se vuelve más fina y, aunque sea más gruesa que la de las mujeres, envejece más bruscamente. A su edad ya hay que empezar a preocuparse por las arrugas, la falta de tensión y la papada incipiente, aspectos que Armando del Río no obvia. Para empezar, y aunque reconoce que en el pasado suspendía en materia de cuidados de belleza, ha cambiado su gama de productos por otra menos grasa, "desde el jabón a las cremas", apunta. "Todas las semanas intento aplicarme un poco de Nivea Anti-Age y, para cuando hace sol, tomar precauciones tanto antes como después de la exposición". Cuando está en los rodajes no desaprovecha la ocasión para pedir recomendaciones a los chicos de maquillaje y peluquería. "Sobre todo para el cabello, que lo tengo muy rebelde y necesito darle algún producto tipo cera de acabado para terminar de moldearlo". Otro aspecto que se ha forzado a cuidar, sobre todo ahora que tiene novia, es el referente a la dieta, aunque no se salva de ciertos excesos de vez en cuando. "Eso sí, me he apuntado al gimnasio y, aunque hace dos semana que no voy, no quisiera terminar como el típico cliente que lo usa como una ONG", bromea. "Mi problema es que acudo mucho cuando me noto flojo hasta que llego a un nivel en el que me vuelvo a ver bien. Entonces lo vuelvo a dejar, pero cada vez tengo que ir más a menudo, que con los años la tripa no perdona". A lo que Armando del Río no renuncia, sin embargo, es a los tratamientos de belleza cuando se escapa de viaje a un terreno que posee en Guadalajara cerca de unos baños termales. "Sobre todo por el placer físico que experimentas con un masaje y un buen baño".
A Armando no parece importarle que, de un tiempo a esta parte, los directores de casting en España hayan vuelto a retomar el paradigma del actor guapo, fornido y joven aunque inexperto, en detrimento de los intérpretes de su generación. "La belleza parece que se marchita más rápidamente frente a una cámara, y por eso los que más trabajan ahora son chicos de veintipocos años", dice sin lamentarse. "En España se carece de una generación de actores atractivos que sobrepasan los cuarenta o cincuenta y que, por el contrario, sí puede verse en Hollywood con, por ejemplo, George Clooney, Clive Owen o Viggo Mortensen. Sí que los hay de treinta y pocos, pero la franja de edad cada vez baja más".
NO TE PIERDAS EL MAKING OF DE LA SESIÓN DE FOTOS, LO PUEDES VER AQUÍ: http://www.shangay.com/making-of-david-bustamante
Me ha gustado mucho el repor.....
Pedrox09.. Yo curraba en TVE cuando estaba en antena el primer OT y conocí a todos los concursantes en persona y te aseguro que mide eso.... era un poco más alto que yo, y yo mido ,72...
Estaba buenísimo de jovencito.. después se puso como una panceta.. ajja y ahora está pa mojar y no parar... JAJAJAJ ñam ñam no???
jajajaj
Me ha gustado mucho el repor.....
Pedrox09.. Yo curraba en TVE cuando estaba en antena el primer OT y conocí a todos los concursantes en persona y te aseguro que mide eso.... era un poco más alto que yo, y yo mido ,72...
Estaba buenísimo de jovencito.. después se puso como una panceta.. ajja y ahora está pa mojar y no parar... JAJAJAJ ñam ñam no???
jajajaj
hola shangay! ahora queda pendiente un número dedicado a ricky para coronarse con los chicos de portada. jee. cuando lo sacan???
Bastante sincero en reconocer su altura. Pero vamos, será cierto?? Le hacía mas bajo que eso!
Guapo Busta!! Mas fotos por favorrr!!!