El malagueño Javier Orihuela se ha buscado un nombre de lo más exótico para su proyecto como solista. Con pasado boybandero y presente soulero, Oke (que lo mismo puede significar “enviado de Dios” que “muchacho”) apuesta por una Retrodisea que poco tiene que ver con lo que se hace en la escena pop nacional ahora mismo. Por eso llama la atención.
Foto Miguel A. Fernández
Oke tenía claro que quería trabajar con Erik Nilsson para su primer álbum. El productor sueco afincado en Alicante ha propiciado algunos de los mayores éxitos de Junior, Beatriz Luengo o Estrella apostando por un pop teñido de r’n’b de clara vocación internacional.
Oke, a pesar de ser malagueño, es un apasionado declarado del soul y el funk. “No del flamenco, que no lo llevo en la sangre”, comenta, aunque sí ve paralelismos entre el soul y el flamenco: “Los dos son estilos raciales, que se sienten”. Oke tiene el alma y la voz soulera, y se siente orgulloso de haber defendido desde siempre un tipo de música que en España sigue siendo minoritaria. “A nivel underground hay gente muy buena, pero que nunca ha tenido hueco en Los 40”. Quizá alguna boy band patria sí ha conseguido que sus coqueteos con el r’n’b se hayan hecho medianamente populares, pero poco más.
“En esas ocasiones lo que se presentaban eran productos comercialotes, copiando lo americano..., y eso era justo lo que yo quería evitar. Los americanos hacen demasiado bien su música como para que lleguemos nosotros a copiarles. Ya exportan ellos lo suyo estupendamente, no hay necesidad; lo que yo busco es hacer música con personalidad”.
CON UN PASADO
Hablando de boy bands patrias que han intentado triunfar haciendo r’n’b a la americana... ¡Si resulta que Oke formó parte de una! De modo que este ex integrante de 360º (¿la réplica nacional a 98º, el grupo con que se dio a conocer Nick Lachey?) habla con conocimiento de causa. Por eso tiene tan claro a lo que no está dispuesto.
“No me arrepiento de nada, la experiencia me sirvió para aprender un montón. Pero a nivel creativo me aportó poco, estaba demasiado atado. Yo era el más activo de los tres, el que más centrado estaba en la música, y el único dispuesto a dar el 100% para sacar el grupo adelante”. Otro de sus compañeros ejercía, según Oke, “de sex symbol”, y el tercero “tenía otras prioridades en la vida antes que el grupo”, de modo que duraron poco juntos. ¡Ah!, y no eran de los que se quitaban la camiseta a las primeras de cambio, por si te lo preguntabas. “Intentábamos tener algo más de clase, no intentar vender a base de carne”.
Ficharon por una multi, pero cuando vieron las condiciones abusivas que les proponían e intuyeron lo poco que les iban a apoyar, pensaron que no merecía la pena el esfuerzo. El tiempo que tuvo que esperar para tener la carta de libertad, Javier se dedicó a ejercer de crooner a lo Michael Bublé en el Casino de Torrequemada, en Málaga.
“Cantar los clásicos de Sinatra y tantos otros era un gustazo”, recuerda. “Aunque también te llegaba la típica inglesa después del show a darte su teléfono en un posavasos. O aparecía Marlene Morreau y te pedía que cantases Angels de Robbie Williams”. Gajes del oficio, que se dice.
CON UN NOMBRE LLAMATIVO
La idea de Javier era liderar una banda que se llamase Oke, aunque al final se ha terminado convirtiendo en su nombre artístico.
“En culturas distintas significa algo diferente, lo mismo representa a un orisha en Cuba que un karaoke en Japón, y como yo soy de coger elementos de aquí y allá, me parecía perfecto utilizar una palabra así para asociarla a mi banda y mi música”.
Tras participar en un curioso proyecto de radio vía Internet desarrollado por su productor, llegó el momento de dar forma a su primer disco, al que da título su tema más redondo, Retrodisea. En él volcó sus obsesiones e influencias, de modo más o menos consciente.
“No pensaba en copiar a nadie o en seguir el estilo de otro, pero obviamente en la grabación estaban presentes los artistas a los que he seguido siempre: Stevie Wonder, Jamiroquai, Donny Hathaway, Mariah Carey...”. Del panorama actual del r’n’b le interesan más las chicas que los chicos: “Me gustan Jazmine Sullivan, Jennifer Hudson, Melanie Fiona... A ellos, de Usher a Chris Brown, los veo más estancados, quizá salvaría a Ne-Yo”. Y aquí está él ahora para defender el boy power. ¿O preferirá llamarlo, por aquello de estar más cerca de los 30 que de los 20, male power?
EL ÁLBUM RETRODISEA DE OKE ESTÁ EDITADO POR MACROMUSICSHOW. MÁS INFO EN MYSPACE.COM/OKEMUSIC