Susan Sarandon es una de las pocas celebridades con un ideario político coherente y combativo dentro del conservadurismo rancio de Hollywood.
Su consagración se produjo con dos personajes que marcaron época -la implacable manipuladora sentimental Alex Forrester (Atracción fatal) y la perversa marquesa de Merteuil (Las amistades peligrosas).
La promoción de su último disco nos informa de que en él se dan cita Noam Chomsky y los otakus, y en algún rincón de su web hay un link con la entry de Wikipedia sobre Elisabeth Schwarzkopf.
¿Puedes decirme por qué narices no te cortas el pelo, Johnny?. "Pero papá, a las chicas les gusta...", respondió el muchacho.
Leonardo DiCaprio va engrosando no sólo el tamaño de su papada, sino también la pasta de la que sólo están hechas las leyendas de Hollywood.
Pocos años pasaron desde ese debut catorceañero para que Maribel sacara todo su potencial. Es decir, que enseguida las pantallas españolas vieron por primera vez sus tetas.
La opción de Dench fue teñirse el pelo de rubio platino para interpretar a M en la saga de James Bond de la "era Goldeneye", una variante cool de la Carmen Arranz de Un paso adelante.
Cuando te habla o te mira en directo la cosa cambia. Puede ser tu tipo o no, pero lo que es obvio es que no deja indiferente.
Cara de travieso sentimental, independiente para consumo de masas, inconformista educado e intérprete de un natural histrionismo. Las contradicciones engrandecen a Oscar Jaenada, probablemente el mejor actor de su generación y todo un animal de la gran pantalla.
Nuestra última exportación no ha sido exactamente una exportación, porque nunca enviamos a Javier Bardem a ninguna parte. Más bien han sido los americanos quienes lo han visto y han venido a buscarlo.